miércoles, 13 de enero de 2010

Fluir







Como el río, hay que dejar que las cosas fluyan. El río sabe lo que hace, es más que sabio. Él sólo sigue su curso. Lo que debe quedar, queda, y lo que no, no. Aquellos salmones que luchan contra la corriente mueren en su mayoría, y sólo llegan a su destino los que deben, es decir, los que son más fuertes. Las piedras se quedan en su lugar, inamovibles; otras, las más pequeñas, son arrastradas al gusto de la corriente. De la misma manera sucede en la vida, quienes están preparados sobreviven, quienes no, se quedan a mitad de camino, inconclusos, incompletos, mediocremente estancados, pero quizá porque ese es su destino, o porque quisieron que ese sea, o porque no fueron lo suficientemente valientes para enfrentar a la corriente que es la vida, o simplemente porque no fueron aptos o no tuvieron desde su nacimiento la prediscposición para lograrlo. Por eso hay que ser más que una piedra o un salmón, el río mismo, y dejar que lo demás no nos preocupe, que por más que se presente ante nosotros no debe afectarnos, ya que nosotros tenemos nuestro camino, y es sólo nuestro, de nadie más. Que fluya nomás, que fluya, sin problemas, sin preocupaciones, sin alteraciones, sin contraposiciones, hay que dejar que fluya. Déjalo fluir... y todo saldrá bien, si algo tiene que salir, saldrá y punto, a su debido momento o no, pero saldrá, sin forzarlo ni nada, el universo es sabio, las estrellas no giran en vano, no somos producto de la casualidad ni nada, aquí todo está planeado. Claro que sí.

1 comentario:

So_________ desde UIO dijo...

....:).. siiiiiiii....fluiiir... que lo que tenga que ser que sea../ es lo que es/.. y yap.. sin tanta telaraña en la cabeza..
te dejo aquí mis saludos risueños!
So.