cafesito, cigarrillos, conversando, los carros que pasan y su ruido que no interesa, no interrumpe, estamos solos, los dos, estamos aparte, en este café pero en otro café, en otra dimensión, separados, excluídos del resto, el pelo mojado, una sonrisa, estrechamos la mano, una caricia, un beso, guiñamos los ojos, sigamos conversando, darling, que el tiempo no existe, tenemos de aquí hasta la eternidad, disfrutar, este café y este momento, siempre serán nuestros.
viernes, 21 de mayo de 2010
domingo, 16 de mayo de 2010
miércoles, 5 de mayo de 2010
Acerca de las Sustancias
martes, 4 de mayo de 2010
Barrio
-Soda Stereo.
Él ve el sol, si es que lo hay -porque ya terminó el verano y ya empezó el otoño y no todas las mañanas son soleadas y si lo son es porque el calentamiento global ha indefinido las estaciones y ya no es como antes que a cada temporada correspondía determinado clima, ahora son sólo denominaciones; el clima siempre está desordenado, predomina uno sobre otro, pero sólo eso, predomina- antes de entrar al trabajo. Es perezoso, puede despertarse temprano a hacer deporte, pero le da flojera, así que se despierta para bañarse, desayunar, alistarse e ir directo a la tienda. Es a través de las lunas del transporte público y de sus gafas (ya que haya o no sol las usa siempre por el día) que lo ve. En la tarde durante su refrigerio tiene la opción de salir un rato a dar una vuelta y fumarse un cigarrillo, como lo hacía cuando recién ingresó, pero es peresozo y ahorra ese tiempo para dar una cabeceada en el sofá. Sale tarde, no tan tarde como el concepto que él maneja de tarde, pero en la actualidad lo es. Valora mucho su tiempo. Regresa en el transporte público, aunque usualmente lo tienta la idea de regresar a pie. Es que la noche es... todo. Siente el friesito en su cuerpo y ve el cielo seminublado, con las luces de los faroles apañadas de agua en estado vaporizado y le entra el antojo, la nostalgia, el caminar solo y pensar, ahondar en sus pensamientos y analizar cómo van las cosas y cómo irán. Al llegar a casa cena, está medio peleado con sus padres, tienes sus diferencias debido a las distintas maneras de pensar y de tomar la vida, no es algo sorprendente, es lo contrario, totalmente natural: ambas partes han crecido en épocas completamente difrentes y han vivido cosas de índole, también, desiguales. Ha perdido el buen hábito de leer, está en sus planes retomarlo, pero quiere leer tantas obras que no sabe por dónde empezar, tiene pensado desde releer algunas obras como la trilogía de Tolkien o investigasr en la mitología nórdica, Beowulf e historias similares. Tesoros, aventureros, codicia, tierras lejanas, dragones, todo eso lo atrae. Debió nacer en esa era, piensa y desea de vez en cuando. Ya no quiere leer a Sartre, ni Camus, tiene claro que nada de existencialismo que respalde creencias pesimistas. Esa noche tiene planeado entrar a casa y ver History Channel, comunmente encuentra programas atractivos, pero luego de agradecer, como ahora acostumbra, a Diosito por cuidarlo, dirige su mirada al cielo y ve la luna llena, la resplandeciente luna llena. Inmediatamente siente el agua fluir por su cuerpo y sus ánimos se inquietan. El año anterior no disfrutó ni una sola noche de frío en su barrio, y quiere sentirlo de nuevo. En Barranco la mayoría de los jóvenes, y hasta viejos, fuman hierba (y consumen otras sustancias psicoactivas). Es común en ellos, el distrito es bohemio de por sí, el distrito los hizo así. Está en el aire. Hace un par de llamadas con la radio y en diez minutos está en las bancas donde él solía fumar y donde Ricky, un conocido pastelero, recogía ripios de hierba para armar sus cigarrillos de pasta básica y dormir, bueno, eso fue hasta que alumbraron las bancas y no hubo más espacio para él, un zombie. Ahora deambula por los buses con su guitarra -que por fin logró poseerla más de cinco noches sin que se la roben mientras dormía- cantando "María" de Vico C mientras babea y hace el peor espectáculo jamás representado y presenciado. En fin , se dice que por pena los pasajeros le dan unos céntimos. Se encuentra con uno de sus bróders del barrio, quien se ha vuelto un petarderazo y le ha dado la razón a quienes le decían que tarde o temprano terminaría comprando pacos de hierba, que fumaría en su casa, que fumaría solo, que computartía pesos y que ventanearía por un tiempo para que su vicio le salga gratis, él no quería admitirlo porque argumentaba que si hacía toda, o una de esas cosas, sería un fumón, y él no lo era. No lo era, ahora lo es: le da igual lo que le decían y se siente orgulloso de lo que es. Está bien, defiende sus derechos tercamente, ningún serenazgo lo bota de ningún parque por fumar hierba. Está en su derecho, como todos nosotros. Él tenía siempre hierba, actualmente no. No importa, la hierba no se niega, al igual que el agua, es fruto de la tierra y está para que la compartamos, así como las ideas que nos inculca. De todas maneras enrrolla el petardo, ha salido un buen petardo, en todo sentido: tamaño, forma, calidad. La ley del duende: el que lo enrrolla lo prende. Acerca el encendedor a su boca, donde sostiene el wiro entre las comisuras de sus labios. Lo enciende y le da los primeros toques. A la neblina del cielo se adhiere el humo místico. Y ahí están, haciendo honores a la luna llena. Sosegándose.
martes, 27 de abril de 2010
Regresó el Tren

miércoles, 21 de abril de 2010
OUT!

miércoles, 10 de marzo de 2010
viernes, 19 de febrero de 2010
La vida continúa (Life Goes On)
-No.
Está sentado en una banca en la misma avenida, cerca a su trabajo. Ha llegado unos minutos antes y se toma su tiempo para fumar un cigarrillo antes de entrar. Ve por la pista cruzar al personaje que lleva el corte y la musculatura del Soldado Universal. Lo reconoce en un instante, sabe quién es, no puede olvidarlo. Paulo, de cabello hirsuto, corte militar y gestos rudos, se le acerca y lo saluda. -¿Cómo estás, bróder? -Bien, ¿y tú? -También, y terminaste esa huevada? -No, me salí. Paulo mueve la cabeza, vuelve a hablar: -¿Y, ya la cagaste? -No, miente Román, estoy tranquilo, alza la mano, muestra el cigarro, fumo mis cigarritos nomás. -Está bien, le responde Paulo, yo estoy metiéndome mis wiros. -¿Osea que ya no vas a Surco? -No, con qué cara voy a ir, un día me pegué una trancaza y nunca más regresé. Ya no pienso regresar nicagando, la vida continúa. Estoy haciendo harto deporte. -Manya, está bien. -Sí, bueno bróder, nos vemos, voy avanzando, un gusto. Se estrechan la mano y cada uno vuelve la mirada a su lugar. Román da las útlimas pitadas a la colilla y se prepara para ingresar al trabajo, algo consternado.
-Pero le pudiste decir algo.
-Sí, pude, pero no lo hice. Es increíble.
El sujeto que le hizo la vida imposible desde el día que entró al centro y demostraba tanta capacidad, rigidez y motivación a cambiar no había resistido la calle y había vuelto al consumo. Román no le había dicho nada porque para él era algo normal, sabía que la condición del adicto es complicada, y que prácticamente éste no puede resistirse a su enfermedad y frente a los placeres -cuales sean- que se le presentan. Siempre le decía: "En la calle no es como acá, si la cagaste la cagaste, y te vas por un tubo". Quizá Paulo estaba ya en el tubo, pero eso no interesaba. Su comunidad no parecía una comunidad, parecía un batallón del ejército, no por la cantidad de personas sino por la actitud que demostraban y el entrenamiento que llevaban. Más que estar siendo preparados para rehabilitarse y reingresar a la sociedad sin temer pasar frustraciones y emociones equívocas parecían estar siendo entrenados para la guerra. Eran la comunidad más sólida del centro, y los de más confianza. Día a día sudaban gotas de pudor en el patio y se reparaban ante la indecisión y el sentimiento de derrota. Lo que pasaban era duro. Pero Paulo estaba ahí para hacerles compañía, se encargaba de dirigirlos y aconsejarlos, ponía la mano dura, pero al final del día, en la noche, antes de ir a dormir, conversaba con los muchachos y los motivaba a cambiar, a seguir adelante, a no regresar a esa vida pasada de mierda que habían tenido, se los decía él, que era consumidor compulsivo de cocaína, que estaba por segunda vez en el centro, que ya no quería sufrir más. Él, que también luchaba, que también se esmeraba, que también hacía todo lo posible para rehabilitarse, porque sanarse no podría nunca, porque los adictos no se curan jamás, mueren enfermos. Él, él había caído, y ya no le importaba, seguía adelante.
-Fue lo más importante que me dijo: "la vida continúa". En el centro era duro con sus palabras pero certero, y esta vez también lo fue. No podemos dejarnos caer por un simple tropezón, nuestra vida sigue, y nosotros no podemos pararnos por un percance. Hay que hacer frente a lo que se nos presenta, total, para eso hemos sido entrenados.
-Osea que te parece bien lo que está haciendo? Estás loco.
-No es que esté loco, es simplemente que yo sé que es pasar por ese lugar, y no creo que esté rehuyendo a su realidad, como ahí le dirían, sino que está llevando su vida como él cree que debe llevarla y punto. ¿Por qué habríamos de privarnos de algunos placeres? Solamente porque una o dos veces no lo supìmos llevar? No creo que sea así.
-Creo que te estás justificando para un futuro -dijo.
-Tómalo como quieras.
Ella retomó su postura dulce y decidió atacarlo por otro lado: se acurrucó en su pecho y le masajeó del cuello, como se lo hacía a su gato cuando lo quería engreír.
-Prómeteme que no vas a volver a fumar ni a drogarte -le dijo-, ya me tienes a mí, ¿qué más puedes querer? Has sacado clara ventaja a los demás de la tienda. Te envidian -ríe.
-Sí, sí... Está bien, tienes razón, te lo prometo, no te preocupes. Eso ya pasó para mí, ya sé qué es, qué se siente, no es ninguna novedad -recordó qué es fumar un joint, qué es meterse un par de buenos tiros, que es mascar unas cuantas pastillas bien amargas y sintió el gusano correr por su estómago.
Ella despejó su cabello castaño y lacio para atrás y cambió de posición; se puso de costado, lo tomó por el mentón y lo besó. Él le correspondió, pero mantuvo los ojos abiertos, viendo su rostro colorado y sus pesones rosados de 17 años.
Poesía
y como no saben terminan metiéndose harto químico al cerebro,
deshonran a sus padres y arrochan por las calles
destruyen su masa gris con un porro de hachís.
Las niñas juegan a ponerse zapatos de taco
y lucir como sus mayores, tan finas, tan putonas,
y creen serlo, mientras practican sus primeros besos entre ellas
y se meten el dedo.
Marcas de labial en sus calzones y colorete de tatuaje.
Las tiendas se prostituyen por un par de prendas
y más dinero en el bolsillo
y las mujeres y los hombres de esta época
abastecemos su truculento negocio
La ciudad es una zona rosa, llena de burdeles.
El mundo es sintético y plástico,
y nuestras ideas más que platónicas
son plástico-tóxicas.
Los padres o:
no se casan
o se divorcian
o no conviven y se pelean frente a sus hijos
y sus hijos son descreídos de Dios
y apoyan movimientos existencialistas-atéos
en el mundo donde Dios es el único que nos cuida
y nos dio la vida;
Sobrevivir dentro de tanta mierda es producto divino.
Qué vivan las fábricas
y las gentes que las gobiernan
haciendo dinero de los huecos
de la capa de ozono
Que se paseen en sus Porsche
y nos vendan artefactos que en un mes
no nos van a servir porque ya sacaron otro.
En Sudamércia se construyen
más colegios, más centros de rehabilitación,
y en sus selvas, más cocinas de cocaína.
Estados Unidos compra armamento
y Holanda, más metadona para sus heroinómanos.
Nuestros padres se juntaban y bebían alcohol
y comían parrillada;
Nosotros nos juntamos y pensamos como
podían beber sin meterse un chute de coca,
mientras prendemos más porros y
preparamos más líneas
Pero somos personas felices
no lo hacemos como vía de escape
ni nada, fíjense.
Es el fin del mundo y lo sabemos.
viernes, 12 de febrero de 2010
La Herramienta

lunes, 8 de febrero de 2010
Promiscuidad
-¿Qué vamos a tomar? -pregunté de todas maneras.
-No sé, tío -dijo H- un corto puede ser, para conversar.
-Yo creo que unas cervezas -opinó Jair.
Éramos dos contra uno, estamos en un país demócrata, somos la juventud y debemos demostrar que la respetamos. Esa noche se tomaría trago corto.
-Tengo un Appleton State.
-Me anima más un whiskey, tío.
-Si se trata de cortos mejor un whiskey, el ron te deja resaca y mañana entro al banco temprano, che.
-Vale -me extrañó el "che" de Jair, le pregunté a H: -¿y este enajenado qué tiene?
-Está con una argentina.
Argentinos hijos de puta, a donde van dejan ese dejo quisquilloso y antipático. Deberían esmerarse con su castellano. Me pareció buena la idea del whiskey, al fin y al cabo yo también tenía que trabajar al día siguiente y no quería estar reseco atendiendo a los clientes.
-Vale. Vamos a comprar el trago -prendí un mentolado.
-Fumando mentolado eh, tío...
-Sí, les he encontrado el gusto.
-Prefiero los rojos, che.
-Deja de decir "che" antes de que me infles las pelotas viejo, estamos acá para conversar sobre temas importantes y dejarnos de cojudeces.
-Está bien, bróder.
-Suena mejor, tío, con ese acento argentino no vas a llegar a ningún lado, tienes que ser auténtico.
A causa común compramos un par de etiquetas negras y cada quien compró sus cigarrillos puesto que teníamos diferentes gustos. H los Lucky Light y Jair a.k.a J los Winston Rojo. Regresamos a la cueva. Sonaba "Jackson Flavour", con graves cavilantes y -vocales de mujeres excitadas que decían "I don't mind" repetitivamente. Qué exquisites. Nadie se quejó de la música. Todo iba bien.1
Preparamos una jarra de whisky on the rocks y cada quien se echaría, si es que deseaba, Red Bull en su vaso. Yo lo haría, lo prefiero así, siempre lo he tomado así, me gusta más así. J hizo lo mismo, H prendió un cigarrillo y optó por tomar on the rocks. El cinicero iba a tener que ser cambiado varias veces, anticipé. Fumadores empedernidos. "FUMAR PRODUCE CÁNCER DE BOCA", dice a modo de avertencia con letras bien grandes y en bólido acompañada de una imagen catastrófica de una boca cancerígena. A nosotros no nos importa, de algo se tiene que morir, y si es de cigarrillos a buena hora. Un estúpido cáncer no nos iba a privar de un poco -toneladas- de humo, si fuera el sida sería otra cosa.
-¿cómo te va en el banco, tío?
-Bien, percibo buen sueldo, pero es una joda eso de embarrarse permanentemente las manos con dinero que proviene de los norteamericanos, va contra mis ideales, pero debo hacerlo, me da dinero y con eso me alcanza para pagar algunas cosas en casa y divertir a la argentina en hoteles de primera.
-Tienes razón, te va bien, viejo. Lo que no entiendo es cómo así terminaste con ese bigotito y esa barbita, viejo, se te ve chistosísimo. ¿Así le gusta a la argentina o es tu estilo?
-Es mi estilo. La argentina no importa, igual se me pega.
-Carajo tío, quién iba a pensarlo, recordar que en el cole te repudiaban porque te apesaban las axilas y se burlaban porque una vez llevaste en educación física unas medias de un color y otra de otro.
Me río. Esa vez fue memorable. J se puso a llorar en frente de todos, se quebró, todos expusimos nuestro lado más inhumano. Ahora no es más que una anécdota, hasta J la recuerda con gracia.
-Todos los pendejos del cole están que estudian como cojudos en la universidad mientras yo sigo escalando en el banco. Mira quién ríe.
-Un brindis por eso, tíos.
Alzamos las copas a la voz de H y las chocamos. Una por J.
-¿Y cómo va esa onda de tus estudios y proyectos de la literatura española, H, viejo?
-Más o menos, no le estoy poniendo el suficiente empeño, me he quedado en ese sentido, estoy más preocupado en escuchar a "La Mente", "Los fabulosos Cadillacs", y "Silvio Rodriguez".
-Esos trovadores nunca me han agradado, causa de una mujer.
-No te dejes llevar por esas cosas, bróder, aleja esa percepción errada y escucha bien la música, Silvio tiene lo suyo.
-Sí, quizá, viejo, sólo que no va conmigo. A mí dame techno, dame el poder.
Veo el baño. Me veo entrando y saliendo, sacando mi billetera, mi dni, mi falso e inhalando cocaíana para sentirme mejor. Es sólo una visión, no lo estoy haciendo, no lo haré, ni más. regresó la vista a mi trago y me lo secó de un sorbo, para desvanecer la ilusicón con mayor rapidez. Hay que anular el lado perverso desde la raiz. El lado osucro es muy fuerte.
-Lo que sí es que tú vas bien, tío, ya llevas 3 años en la web.
-Ni tanto, H, son sólo 2, hay que recordar que el 2009 desaparecí. Recién lo estoy retomando.
-Yo sí me quedé en nada, bróders, el banco y la argentina me han absorvido; pero siempre le doy una revisada a sus blogs.
-¿Y qué me dices de la "Serie Rosa - CUentos de un amor póstumo"? Tal vez no continuaste en el blog porque era imposible dadas las circunstancias, pero eso no bloqueó tu impulso creativo.
-Bueno, sí, no dejé de crear, pero esos cuentos no van a ser publicados en la web, estoy esperando que salga el físico nuclear para que me contacte con su amigo el editor y se me haga más fácil publicarlo en tangible. Ahí se despego.
-Estoy seguro que pasará, bróder.
-Yo no sé por qué no escribes más seguido, H, desde que estábamos en el colegio escribías muy bien, en esa época yo recién andaba en la cuna de la literatura, sólo leía, pero en cuanto a creación estaba en nada.
-Hey, tío, pero si no hay nada mejor que yo tenga que tú no, tus relatos de los antihéroes son fenomenales.
-Vamos, H, no estamos aquí para que me loen, es cierto que es una fecha especial para mí, pero tampoco con lisonjerías.
-Pero H no dice nada que diste de la realidad, bróder.
-Los textos que sí me agradaron fueron los tuyos, J, quién pensaría que de aquel párvulo del colegio casi inexperto en letras terminaría haciendo poesía, y de la buena. A mí nunca me ligó la poesía, escribo una que otra, pero no son certeras ni bien iluminadas.
-De eso sí me he dado cuenta, tío, pero tienen algo que las hacen interesantes.
-Bueno, bueno, como ya lo dijo Zarek no hemos venido para alabarnos.
-¿Sabes Z? Mi mamá leyó tu blog, lo encontró dentro de mi página de Favoritos y creyó que tenías un quiste en el cerebro. "A ese chico le suce algo, sus padres tiene que hablar con él", me dijo -carcajeamos.
-Ese es el fin, ese blog no es para cucufatos ni nada, es para gente progresiva, librespensadores.
-Un brindis por eso, bróders.
Alzamos las copas, las chocamos y decimos al unisono "Salud".
-¡Qué viva el Che Guevera! -dice H, subido de tono.
-Que viva el Che, Fidel y todos esos pelotudos que le hacen la vida imposible a los junkies.
-Bróders, los jankies me dan de comer en el banco. A ellos les debo todos esos dólares ficticios que les prestan a países subdesarrollados como el nuestro a cambio de materia prima. Ellos se llevan todo, pero que interesa, yo tengo mi suelo y punto.
H y yo intercambiamos miradas. J ha desatinado. Intento mejorar la conversación y hago una urra:
-Rayos J, te admito ese comentario sólo porque por lo que dice H te estas ligando a una argentina de buena calaña.
-Jaja
-Hablemos de política, bro. Basta de bromas, vamos a lo serio, a eso hemos venido ¿no?
-Tienes razón -decimos H y yo.
Aunque la política no es nada importante en este país, es algo denigrante, puede aparentar serlo con unos tragos encima. El cenicero ya tiene más de diez colillas y la habitación huele a humo de todos los sabores.
-Dicen que Bayly se manda a la candidatura, ¿no bróders?
Me río por la sinvergüencería de Bayly, un escritor controversial y polémicón que actualmente lleva un programa donde se mofa de todo lo que le queda al alcance y toma a la política como una broma, además de publicar inicialmente un libro donde habla de relaciones homosexuales y un último donde en la portada figura un porrazo y una hoja de marihuana en la parte superior derecha. Sin embargo, su osadía es digna de resaltar, y lo manifiesto:
-Es un hombre sincero, yo creo que lo hace por joder, pero así como jodiendo no saldrá en esta pero quizá sí en la próxima. Es un hombre inteligente, sabe lo que hace y en lo que se mete, no es tonto. Es un plan a largo plazo, sin duda.
-La ignorancia es grande en este país, con gobernantes como Alán García que se esmeran en mantener a un pueblo bruto para que los sigan engañando, es probable que la gente se incline por Bayly, tiene carisma y apoyo de cierto sector.
-Ustedes dos están en lo cierto, pero falta mucho para las eleccciones, quién sabe que pasará de aquí hasta el 2011.
-Dime a mí, viejo, que me alejé el 2009 y cuando regresé parecía estar todo de cabeza, y eso es que me refiero a mi micromundo, ahora imagínate si hablamos a nivel macro.
La primera etiqueta negra se ha acabado, la conversación ha fluido de manera aceptable. Tres escritores amateurs saben ingeniárselas para pasarla bien, o al menos para hablar de nimiadades aparentándolas gran cosa. Es pura pose; es literatura.
-¿Han visto la película "Cofee & Cigarretes?
-Sí -me responden.
-¿Muy buena, no?
-Los diálogos casi estúpidos y sin sentido son lo que más me llama la atención, tío -dice H.
-A mí me sorprende la cantidad de famosos que reunen para situarlos en papeles tan ridículos, hasta estaban los Wu-Tang Clan.
-Sí, increíble -sentenció luego del comentario de J- Fue una cusqueña la que me mostró ese filme, muy buena onda.
Estuvimos un rato en silencio mirándonos las caras y aspirando nicotina, que años después nos destrozaría los pulmones y nos otorgaría una muerte no memorable. Pero somos escritores. Tenemos el derecho.
-¡Qué viva la marihuana. carajo!
-Es una lástima que no puedas fumar, tío.
-¿Ya no puedes fumar, bróder?
-Puta, ni me hagan pensarlo. Pero estamos en un mundo que da vueltas, quién sabe, todo regresa, todo se va.
-Con razón que te veo fumando cigarrillo tras cigarrillo, que yo recuerde tú no fumabas -dice J.
-Bueno, lo hacía sólo cuando inhalaba cocaína o consumía mdma, tú sabes -no, no lo sabe- para estabilizarse.
-¿Pero no te puedes mandar un par de hits a la semana, tío?
-Es muy arriesgado, dejemos esta conversación de lado porque me estoy frustrando -me sirvo un vaso con bastante hielo, bastante whiskey y bastante Red Bull. Lo miro atentamente y me lo tomo todo, con decisión. un leve sismo sacude mi cabeza, nada grave, esto está empezando.
La última conversación no me ha agradado, que me recuerden eso me ha obstruído. Necesito calmar las ansias con ortra cosa, necesito sustituir mi afdicción. Lo reconozco, no consumo, pero soy un adicto, lo llevo en la sangre, me etiqueto de esa manera, me siento bien de serlo. "Pruébame y verás que todos somos adictos", suena en mi cabeza.
-Creo que esto se está poniendo aburrido, debemos de tener más acción, bro.
-¿Estás pensando lo mismo que yo, J?
-Si es ir al Scarlet, sí.
-El Scarlet ya está muy gastado, tíos, ya estoy aburrido de las mismas cholas power y ese ambiente de mierda que rodea el local.
-Buen punto -damos la razón a H.
-Pero el Scarlet no es el único Nightclub... -agrego.
-Estamos cerca de las "Suites", bróders. Recuerden que de ahí salió la Karen Dejo, tremenda puta.
-Y ahora está en el ruedo de la TV, ¿tú crees que va a volver a cobrar 2000 dólares por chuparte la verga y dejar que se la metas por el culo? Ahora lo hace gratis con empresarios con tal que la coloquen en cualquier programa de TV nacional porquería.
-De eso terminan viviendo, viejos.
-Sí -sentencia H.
Me veo nuevamente entrando a un baño de un nightclub e inhalando cocaína. La imagen desvanece, parece ser los demonios del pasado que me persiguen, o será que tendré que ir al psiquiatra para que me recete litio para la ezquizofrenia, aunque dudo que use el litio necesariamente para la ezquizofrenia... Prendo el duodecimo cigarrrillo. Tengo una opción:
-Olvidémosno de las "Suites" y de Karen Dejo, el Emmanuelle ofrece muy buenos servicios.
-Antes que todo, ¿tenemos dinero?, bro -pregunta J.
Abro mi billetera y veo 400 dólares. Negocios fáciles. No gasté ni una gota de sudor, sólo hice tres llamadas, un par de movimientos imperceptibles, la conexión y listo, como si yo no hubiese hecho nada, y con cuatrocientos dólares de ganancia en la billetera. La efectividad de los negocios oscuros, y la eficacia de un hombre que no pierde las mañas. ¿Cuánto demoré? Medio día. Me siento orgulloso, no he perdido la efectividad, en ese campo sigo vigente, como en mis viejos tiempos, pcomo para que no se olviden quién soy.
-Yo cuento con cuatroscientos de los verdes. Alcanza para todos.
-Yo tengo trescientos soles -dice J.
-Yo tengo la mensualidad de la Católica, luego la puedo reparar.
-Yo pongo más si es necesario, estoy más grueso y me gusta compartir, viejos.
-Todavía nos queda media botella de whiskey -nota J.
-No te preocupes, en el Emmanuelle tengo un contacto en la entrada que me va a dejar meterla caleta.
-¿Estaremos haciendo lo correcto, tíos?
-Claro que sí, somos hombres, estamos ebrios, y queremos lo más fácil. O deseas ir a la calle de las pizzas y coquetear a una chola, seducirla con tu billete y que te ofrezca un mal servicio sexual? Yo me voy a lo seguro, quiero que me chupen la verga como si tuviese elixir dentro de ella y que muevan el tubo como una licuadora, además de que me digan cochinadas al oído, además de que finjan tener un buen orgasmo, si lo tienen o no no interesa, yo les pago porque lo aparenten, aunque las últimas veces que he ido todas se me pegan, creo que les doy bien por el ano, a veces me piden que les haga la sopa, pero esas conchas no están para esas tretas, que se conformen con que entre la verga en la posición y el ángulo correcto. Yo sé que las hago gozar. Te apuesto que yo ni voy a pagar.
H se ríe con honestidad.
-Me gusta la idea, dice J. Veo porno desde que tengo siete años y este tipo de cosas, bien cochinas, prohibidas y tabúes me tienen de los pelos.
-¿Entonces, vamos?
-Que esperamos, tío, vamos. Hay que sentenciar la noche.
Cogemos nuestros paquetes de cigarrillos, prendemos uno cada uno y afuera paramos un taxi. No le preguntamos cuánto nos cobra, simplemente nos embarcamos. Ya esas vaginas sabrán que es literatura, política y películas independientes.
lunes, 1 de febrero de 2010
Un hombre más
viernes, 29 de enero de 2010
Pensando en ti
martes, 19 de enero de 2010
El día de San Canuto, EL SANTO




Hoy ha de ser el día más triste de mi vida -por un par de razones, una casi deductible, que no vienen al caso en esta entrada-. Hoy es, pues, "El día de San Canuto", y yo me encuentro muy afligido porque esta vez no le voy a poder prender ninguna velita, y yo, muy devoto, en su día -peculiar- le prendía más de diez "velitas". No me lo puedo creer, estoy atentando contra mí mismo. No saben las ganas que tengo de ir en contra y prender una vela, ni qué vela, ¡un cirio! Pero bueno, es su día y de todas maneras lo respeto, tal vez no me pueda unir a la celebración, pero qué puedo decir. San Canuto estoy contigo. A todos los devotos les pido un favor, que no se olviden de nuestro santo que siempre nos alumbra -puesto que yo estoy seguro de que me sigue alumbrando porque sabe que en el fondo yo lo quiero y lo estimo bastante- y le prendan la mayor cantidad de velas, si es posible que se acaben sus cops encendiéndole sus velitas. Vamos, muchachos, es sólo unavez al año y es un día especial. Y háganme el favor de prender una velita a mi nombre ¡Por favor! Un año más, ¡Qué viva San Canuto! El Santo de los fuekes, porreros, canuteros, pñetarderos, o cómo prefieran denominarse.
Reencuentro
-¿Y, cómo estás bróder? -me preguntó.
-Hola Erika, a los años -masticó sus papas.
Movió los hombros. La miré perplejo, casi hipnotizado, la boca abierta, los ojos bien concentrados.
-¿Qué haciendo?
-He venido con Marta, está por ahí con su flaco y unos bróders.
La eterna amiga, el obstáculo, la última vez que hablé con ella me dijo que ya no se juntaba con Erika porque se había follado a un chico que a ella le gustaba, entonces pensé que ya no se juntaban, pero las mujeres siempre se hacen perradas unas a otras y después se disculpan y vuelven a ser las mismas mejores amigas de antes, como si nada hubiera pasado, esa es su naturaleza: hipócrita y cansina. A ella no la podía ver, cuando regresé la llamaron por radio y solo dijo que me saluden, sabía a lo que se arriesgaba, ahora tenía una relación y debía mantenerla. Lo que no sirve se deshecha, así habíamos actuado ambos.
-Entonces creo que me tengo que ir -le dije.
Movió de nuevo los hombros, se le veía bien relajada. Parecía natural, casi le pregunté si estaba stone, pero era una pregunta estúpida, cómo no iba a estarlo, el único que ya no andaba stone era yo; es que ni se le notaba en los ojos... Seguía perplejo.
-Has cambiado bastante, Erika.
-Lo único que ha cambiado es tu cerebro, bróder.
-Si,puede ser. Dudé, y le dije: -¿Sabías... no?
La reticencia era evidente, si es que lo sabía.
-No, recién me enteré hoy. Justo le pregunté a Marta que había sido de tu vida y me contó.
-A...
-Has crecido, ¿no?
Sólo miraba sus senos, esos polos de lana delgada son todo, ese sujetador negro le quedaba preciso.
-Sí -le dije-, y a ti te han crecido los senos, se te ven enormes.
-¿Te gustan? -llevó sus brazos a sus senos y los frotó en mi cara pelada, les daba vueltas, los apachurraba, los juntaba... Su voz me despertó.
-¡Hey! Has crecido, ¿no? -me repitió- te has quedado pegado.
-¿Qué me decías?
-Que si has crecido... ¡¿Dónde estás, bróder?! ¿Estás stonazo o qué?
-No, ya no fumo -me pongo triste-. Ah, sí, un par de centímetros. No sé cómo porque ya tengo veintiuno, casi veintidos.
Yo seguía mirando como estúpido.
¿Dónde estás viviendo? -pregunté.
-En surco. El otro día te vi, y el otro también, y la otra vez también.
-Mira, qué raro. ¿Por dónde?
-Por el Cortijo. A la espalda, en esos edificios, ahí estoy viviendo.
-Ah sí, por ahí siempre paso. Sí recuerdo esa casa, creo que una vez fuimos a un "after". Manya.
Qué naturalidad de la mujer, estaba muy cambiada en definitiva, y cómo le habían crecido los senos. Nada que ver con la Erika de aquel 28 de julio, ya no tenía lentes, el cutis estaba más terso, daba ganas de acariciarla, de decirle vamos a tomar unas cervezas, yo las pago, estoy grueso, vamos a conversar; pero no, estaba su amiga, el eterno obstáculo (valga la redundancia). Así son las mujeres, no comen del plato y no dejan comer. Nada me costaba arriesgar, hacer la canallada, total, ella estaba con enamorado, no tenía nada que ver, pero no iba a arruinar una amistad por mi concupiscencia.
-Estás con la bragueta abierta.
La subí. También estaba con la verga erecta, felizmente no me lo marcó.
-Bueno, me voy a buscar a Marta. Cuídate, bróder.
-Un gusto. Cuídate, Erika.
Nos despedimos con un beso y una especie de abrazo. Buena vibra. Yo tomé el camino contrario, a la salida del supermercado. Cuarenta y tres cuadras antes, cuando prendí un cigarrillo, prometí no prender otro hasta llegar a casa, o al menos hasta estar por el Cortijo, cerca. Pero no pude. Saqué uno de los mentolados y lo prendí. No era suficiente. Boté el cigarrillo sin acabarlo y crucé la pista, entré a una tienda y me pedí una cajetilla de Lucky Black Series. Era lo que necesitaba. No fumé un cigarrillo, si no fumé varios, y me olvidé completamente del helado. La verga seguía erecta. "La estoy pegando de curita ya, esto es anormal, no puede ser", pensé. Me estaba quedando loco. Ese encuentro me dejó idiota. Ojalá me la encuentre otro día y esté sola y yo esté menos estupidizado. Yo lo recuerdo, nunca lo voy a olvidar, nunca olvido, esa noche me deseó y yo estaba tan drogado que ni me percaté, todos se dieron cuenta menos yo, el elegido. Imbécil.
lunes, 18 de enero de 2010
Un viaje extraño
Al llegar a Cusco lo primero que se me vino a la cabeza es que era un delito estar en ciudad con características tan autóctonas; sus empedregados y casas con balconcillos y tejados, rodeada de valles en todas las direcciones y dibujos que representaban el curso de una cultura predominante en su época, lúcido. En realidad, últimamente todo me puede parecer un delito refrente a la lucidez, porque ya la olvidé, no sé cómo es. Tardé algunos días en cambiar mi opinión; luego de estar unas horas en Cusco fui a Calca, una ciudad que está a 45' del centro donde debía cumplir con un, digámosolo así, "retiro espiritual". La casa donde me alhojé era confortable y desprendía olor a serenidad y calma. Me recibió una argentina, esposa del "Señor de las Ceremonias". Esa noche dormí, debía hacerlo puesto que al día siguiente empezaba "el trabajo". Estuve cinco días ahí, y tuve que alimentarme sin sal ni azúcares debido a la medicina; eso yo no lo sabía, y cuando me enteré me llevé una mala sorpresa, no obstante, la comida estuvo a la altura. Tampoco podía salir, mis energías estaban siendo calibradas y no podía permitir que los demás se aprovechen de eso. Me molesté cuando me lo informaron -auqnue no demostré el enojo para que no se lleven malas impresiones desde un inicio-; "no puede ser", pensé, "nuevamente estoy encerrado". En el alhojamiento habían dos españoles, uno un joven que terminaba su tesis en biología y otra una mujer de recorrido curioso, muy buena gente ella. Recién a los dos días pude salir a la calle, y cuando pisé nuevamente las afueras me embargué de alegría. Era el simple hecho de caminar lo que me alegraba. Soy un caminante neto, eso ni dudarlo. Dentro de las cosas que debía de hacer figuraba ir a un baño termal con propiedades propicias para una de mis tantas enfermedades. Las noches eran de puro trabajo, introspección y meditación, algo nuevo para mí. Un viaje más, una experiencia más. A comparación de las experiencias y viajes que ya he tenido, ésta era una totalmente nueva, e incluso, como no me suele suceder, le tenía miedo; sin embargo las cosas salieron bien, y si es cierto que fueron cuatro noches seguidas de intenso trabajo, acabado éste sentí una frescura y una vitalidad que me permitían estirar mi cuerpo y sentir el bienestar recorrerlo, un optimisto inédito también fluía. La última sesión fue acompañada de una chica cusqueña que también debía despejar ciertas negatividades para poder seguir su camino con claridad; ella era muy parecida a mi en varios aspectos, pero el más parecido era la antisocialidad. Ella tenía sus motivos, yo, los míos. Simpatizamos, nos gustaban diferentes tipos de música pero éramos afines a películas independientes -de las que me enseñó mucho-, terminamos contándonos nuestra historia: el por qué estaba cada uno de nosotros ahí. Ambas eran impactantes en su ámbito. Esa no fue la única historia que conocí, días antes había intimado con la española de nombre curioso, Elhamiel, que cuando lo escuché me sonó a frencés y por ignorancia o atrevimiento deduje que se escribía "L'Amelie", pero cuando se lo comenté me corrigió. Mayor que yo de edad, había vivido más; sabía más. Me instruyó en el campo de la espiritualidad y sembró, también, varias dudas que aún tengo y que debo resolver. En sus tiempos también había sido consumidora de ácidos, hasta, estando en "viaje", se paraba en las esquinas y le invitaba a los londinenses una taza de té, sin limón pero bien ácida. Una vida loca; un matrimonio con un holandés y una torta de hachís en la ceremonia no es broma, los padres se fueron en sueño cuando la probaron, me contó, no sabían que había sido bien "enderezada". Me provocó algo de envidia eso de la torta, ya que en mis buenos tiempos, tiempos de demencia, deseaba que mi boda -si es que la llegara a tener- fuese así, a lo "hippie", con meseros repartiendo bombas de mdma en sus bandejas y licores con ácido incorporado, sin faltar, claro, la invevitable marihuana, también en bandejas. Ahora yo ya no estoy en eso, una lástima. ¿Ya me tocará? Ja, ¡Quién sabe! Por las noches salíamos a caminar y yo le contaba de mi enfermedad mayor: el amor. Y cada vez que mencionaba a mi amada me daban retorcijones y suspiraba, un encanto, parecería. El español, que también había radicado en Inglaterra, no guardaba una buena impresión de ellos, "pueden estar dándote la mano y por dentro mentándote la madre", decía, "son de lo más frívolos e hipócritas, no se muestran como son". Había pinchado en ese país y tenía hasta sus producciones -de las cuales guardo varias en un cd- bien minimal techno, en sus tiempos había decantado de productores como Richie Hawtin a.k.a. Plastikman, Mathew Dear a.k.a. Audion, Luciano, Ricardo Villalobos, Whignomy Brothers, Aphex Twin y demás -la lista es larga-, pero todos de la vieja escuela del techno. Dejó los sintéticos por sí sólo, pero no sucedió lo mismo con los cigarrillos, que dejaba por temporadas y volvía a retomarlo. De él aprendí a fumar mentolados, no sé cómo pero ahora les encuentro su gusto. Pero no todo debía acontecer en Calca, bueno, debía ser de esa manera, pero estaba en Cusco y no iba a desaprovechar la oportunidad de pasar unos días en el centro de la ciudad, así que terminado el "retiro", alisté mis cosas y, de noche, partí rumbo al centro. En el bus estuve acompañado de Camila, con quien me entretuve platicando durante el camino, y de no haber sido por ella me hubiese tenido que contentar con escuchar uno de mis tantos sets de minimal techno o, quizá, si estaba feeling, con Alejandro Sanz (inédito; así están las cosas ahora) o Aventura (más inédito aún). Bueno, felizmente estaba ella. El camino fue aburrido, se supone que eran 45' pero tardó más. Una vez en la terminal caminamos hacia el centro, ella se dirigía a la casa de su mamá porque en su habitación no había ni comida ni agua caliente y yo me iba a Tambo de Montero, a darle el alcance a Arabia. Nos despedimos en el Market "El gato" -conocido por sus altos precios- y quedamos en mantenernos en contacto. Caminé debajo de la lluvia escuchando a Loco Dice buscando el Illyasray, que quedaba en una subida que me costó escalar. Después de cinco días veía a Arabia, era el reencuentro. Le habia ido, como yo, bien. Nos trasladámos de habitación, estaba bien enchulado el sitio, teníamos speakers y podíamos escuchar música a nuestro gusto. Oh Yeah. Arabia me enseñó unos tracks inauditos, destacaban "The March On Swan" y "Tic Tac", que me sumieron en un viaje expectacular. Tenía buena música, ergo, tenía de qué jactarse. A la mañana siguiente me despertó temprano, era increíble que un consumidor de hierba se despertara más temprano que un no-consumidor, lo digo porque es común que las drogas te aletarguen, pero bueno, él era de los porreros a los que por madrugar Dios los ayuda, y estoy seguro de eso. Mi compañero fumaba hierba con naturalidad, y a veces, cuando lo veía y me situaba a analizar la situación no comprendía com mi vida podía haber dado un giro tan drástico, de no haber desaparecido todo el 2009 la historia hubiera sido otra, y a él y a mí nos constaba ésto, pero así no pasó, así que la historia no es otra que la que estamos viviendo; no puedo caer en la trampa del subjuntivo tampoco, si no viviría lamentándome de miles de cosas. Yo tomaba café en el mercado por las mañanas y durante el día fumaba cigarrillos, esta vez de mentolados, de manera extraña le encontré el gusto a estos y la displicencia a los rojos o a los azules. En fin. Pasear los Andes Peruanos es cansino, estás en una altura diferente a la acostumbrada y el corazón pasa factura. Además, fumando cigarrillos como yo lo hacía era un hecho que me tenía que cansar más de lo habitual. Llovía a cualquier hora del día, sin previo aviso, al menos no para nosotros, un par de limeños que no sabemos leer el lenguaje de las nubes, y cuando sucedía teníamos dos alternativas: una, ir al internet y "matar" el tiempo (una falacia, es imposible asesinar el tiempo o siquiera pararlo) o refugiarnos en el hotel, viendo TV por cable o escuchando algo de música, si es que el dueño del hotel no se había llevado los speakers, lo que no ocurría con mucha frecuencia, felizmente. En el hotel, él fumaba hierba, yo, cigarrillos, pero aprovechaba por olfatear el delicioso aroma de la macoña. Bueno, algo es algo, a nada. Así se pasaron nuestros días, vagando por aquí y allá, buscando el mejor lugar donde comer o acompañándolo a realizar algunas cobranzas (ajustes). Por donde íbamos nos topábamos con carne blanca: argentinas, paraguayas, uruguayes, todas una delicadeza, pero copnocimos una costaricence que quedó encantada con el paisaje cusqueño y que prometía regresar a fin de año a establecer su negocio de comida vegetariana, el cual había visto solvente. Estuvo un rato en nuestro cuarto conversando e intercambiando algunas cosas (ajenas a mí) y contándonos que era promotora de eventos de Psy Trance en su país, y que quizá innove con ese negocio también acá, no era una mala idea, para nada. Me gustó su espalda, la tenía repleta de tatuajes orientales y no pude contenerme a tomarle una foto, es una suerte encontrarse con una persona de mente abierta, de imaginar el grito o el escándalo que hubiese protagonizado una pueblerina de haberle hecho ese pedido, pero ella no se hizo problemas, es más, lo hizo encantada, después de todo, ¿qué había de malo en una foto? ¿acaso eso significaba que íbamos a follar? para nada, yo tenía bien en claro que ella tenía su pareja -que estaba también en cusco. Hay que acotar que no es nada fuera de lo común que una persona saque los pies del plato, es más, es común en nuestras épocas, pero yo no estaba dispuesto a meterme en tremendo embrollo, podía intentar, pero todavía no me siento preparado, hay cosas que me karmean y quiero mantenerme limpio hasta solucionarlas; cuando alguien desea algo de verdad, lo desea y está dispuesto a tener sacrificios, y ese es mi caso, así sea que llevo infinidades sin penetrar una buena concha; si soy ortodoxo o no, no me interesa, yo tengo mi esquema de pensamiento y sé que respetándolo tal vez las cosas no salgan como espero, pero que sí al menos me saldrán bien otras por ser coherente conmigo mismo. Y eso es lo importante. Ella no sabe lo que hago, quizá crea que hago lo peor, quizá debería hacerlo si es que eso es lo que ella piensa, pero yo soy yo, no dependo de los demás, están libres de pensar lo que deseen, si hiciera algún efecto lo que otros erradamente sospechan de mí dados mis antecedentes o creen por las dudas que tanto tiempo les he desatado pues estaría ya debajo de mi tumba y no tendría la oportunidad de contarles nada de lo que les cuento, pero sigo aquí, íntegro, aun después de diez meses en el calvario sin poderla haber saludado al menos por su cumpleaños porque en mi familia todos se hicieron los locos y resulta que de la nada nadie, ni mi primo, sabía como contactarse con una persona por internet siendo esto lo más fácil del mundo, pero me estoy saliendo del tema, me estoy dejando desviar. Retomemos. Los días continuaron, veía a mi partner dopado y por momentos lo envidiaba porque así era yo antes, y de no haber estado donde estuve lo seguiría siendo, cada vez que me encuentro con alguien y me pide para fumar y le digo que no fumo creen que les estoy gastando una mala broma, pero así son las cosas. Cuando no podíamos refugiarnos de la lluvia que Dios nos salve porque terminábamos empapados de piezs a cabeza. En una conversación, el primer día que llegué, con horas sobre suelo cusqueño, me encontré en el msn con una señorita que vale mucho para mí pero que yo ya no valgo nada para ella, tuvimos una conversación creo yo amena, empezó, según ella, grosera, pero al final terminó dándome hasta consejos para mi vida y eso me sorprendió, me preguntó si iba a San Blas y la verdad que yo ni sabía que era eso, no recuerdo que le contestñe, creo que le dije que estaba por "otros asuntos", es que ella, conociéndome como era antes, tal vez lo primero que se le vino a la cabeza es que iba a juerguear como los grandes, ese no era el plan, más tarde, cuando le pregunté a mi amigo cusqueño qué rayos había en San Blas me dijo que era ahí "donde todas las cosas sucedían". Entonces comprendí. No pisé San Blas más que de la mañana y en toda mi estadía no pisé ni un bar, rarísimo para mí. Terminaba refugiado en el hotel escuchando los ronquidos de Arabia y viendo alguna película en FX -canal para grandes hombres- y remataba la noche con una serie animada de mis favoritas, Family Guy. Antes de salir de Calca visité Pisaq y gasté la mayoría de mi dinero pensando en una mujer que no piensa en mí y cuyos regalos los tengo guardados como reliquias tal vez, porque está bien difícil que se los pueda entregar, creo que esa opción no se me vino ala cabeza al momento de comprarlos, solo se me vino lo positivo y no los obstáculos, pero no me lamento, mis intenciones fueron buenas y haré como si los hubiese recogido e incluso como si los llevara puestos. Una mañana que desperte ¿iluminado? la nextelié, pero los resultados fueron negativos, escucharme fue lo peor que le pasó, parece. Me conformé, ¿qué más me queda? Mi compañerop me hizo un par de bromas y las tomé a bien. Al menos había intentado, como en el pasado no lo había hecho de puro cobarde. Probablemente ella tenía razón; ya no había sentido en tratar de comunicarme con ella después de TANTO tiempo, pero entonces, ¿por qué se comunicó ese día conmigo? De no haber existido esa conversación... pero misteriosamente se dio, y por algo ha de haber sido, quizá para que nunca jamás se me ocurra olvidarla de mi memoria y tenerla en el escalón más alto de mis recuerdos, porque a pesar de todo es ahí donde pertenece. Era increíbler porque donde iba veía los aretitos, las pulseras, las vinchas, y a pesar de la negativa que ya había recibido admiraba estos accesorios de mujeres imaginando qué tan bien le quedarían. ¡Ay! ¿Qué sería de mí sin mi imaginación? Nada, creo yo. La imaginación solventa mi esperanza. Si es vana o no me importa un bledo, soy así, un soñador. Cuando se me empezó a acabar el dinero se me acabaron las ganas de estar en Cusco, a nadie le gusta estar a las justas, y felizmente ya se aproximaba el día de mi regreso a Lima; 21 horas de viaje en carro me esperaban plácidamente, no tenía la menor idea de cómo me las iba a arreglar. En las horas de refugio en Internet me dedicaba a mi única labor: la de blogger. Es lo único que soy por el momento. Ya llegará la hora de lanzar la arcana "Serie Rosa - Cuentos de un amor póstumo"" y hacerme conocido como escritor, mi más grande sueño, después de la paz y el amor mundial, claro está. Fumé mi último cigarrillo en el hotel, contento, porque la noche anterior la ciudad se había despedido con una hermosa lluvia y el cielo encantó con rayos y truenos que hasta logré captar con mi cámara digital. Subí al carro y me despedí de Cusco, ciudad que me hospedó durante casi dos semanas y que me sirvió para obtenmer muchas conclusiones acerca de lo que es mi vida, qué más importante que eso pues, que la vida. La vida, mi intrínseca vida. Al menos saliendo de Cusco ratifiqué mi idea de que era un crímen estar lúcido, estar lúcido es una alternativa más en la vidas, no te quema neuronas ni te altera el sistema nerviosos central, será bueno mantenerme en ese estado el mayor tiempo posible, gracias a Dios tengo a mis amigos que me apoyan y que me meten mi tate quieto cada vez que notan que estoy por hacer algo peligroso: "Hey, después de diez meses lo quieres hacer, no seas pendejo". jaja, claro, como ellos si pueden... pero el refrán lo dice: "El que puede, puede; el que no, mira y aplaude". ¿Sí o no? Ahora estoy nuevamente donde pertenezco, en la capital, y después de esos días de vacancia, porque no fueron más que eso, tengo que continuar mi camino. Una experiencia nada extraña en verdad si uno la analiza biensolo que yo soy bastante extraño para un mundo normal, pero qué se puede esperar de un viajante intergaláctico.
Meditaciones en el Sur

sábado, 16 de enero de 2010
Valparaíso (Mezcla Original)

miércoles, 13 de enero de 2010
Fluir




lunes, 11 de enero de 2010
El Sueño de la Tentación
Qué haces ahí parado?
Qué estás contemplando?
No ves que ya me estoy yendo?
Deberías estarme persiguiendo
o es que no tienes agallas?
El que no arriesga no gana
Ven,
Corre por el sendero
Atraviesa la densa oscuridad
Ubícame en la nocturna ciudad
y atrápame!
Cógeme entre tus brazos y
hazme tuya, otra oportunidad
no te voy a dar
rápido que me voy a desanimar
luego no me supliques y vengas a rogar
Miré sus ojos extasiados y me perdí en su profundidad, saborié mis labios -ya casi soldados de piedra- con mi lengua, frote mis manos y le dije:
A que no sabes a quien acabas de tentar,
a que no sabes el ánima animal que se va a despertar,
a que ni sabes con cuántas ganas te sigo deseando,
bebo de tu veneno y me endiablo,
pero qué importa si condena me espera,
eso no es suficiente para contenerme o preocuparme
¡Corre lejos!
Porque vas a lamentar haberme despertado,
a mí,
tremendo perro,
que se encuentra demasiado insaciado
Y corrió mientras su risa estrepitaba la oscuridad. Y yo fui tras ella, rumbo a mi perdición, pero cual león persigue a un jubiloso venado, venado que ya ha saboreado... y que quiere volver a probarlo.



