martes, 21 de octubre de 2008

Fiebre de Sábado por la Noche ("Come with us")

Ese sábado planeó hacer nada, los dos últimos fines de semana habían cubierto el apetito de su cerebro y le habían pedido un pequeño receso, por eso hoy lo dejaría descansar. Salió temprano de su casa, ya que el solcito asomó con fuerza y so lo animó. Cargaba en su bolsilo un bondadoso cops, producto de una inversión rápida e inteligente, de esas que desearía jamás dejar de hacer; estaba sobrado. Luego de estar en la casa de Fer, a las ocho, se dirigió al lugar que pensó serúia su última parada, la casa de su amiga Danitza. Era una sorpresa, hace tiempo que no la visitaba y quería impresionar con su presencia. Tocó el timbre y esperó en la puerta.

-¿Quién? -preguntó Orlando asomándose por la ventana de su cuarto, en el segundo piso- Ah, eres tú. ¡Daniiiitzaaa te buscan!

Continuó parado, tratando de recordar si la casa de la tñia de Alfonso era la rosada de la derecha o la verde de al frente, hasta que Danitza abrió.

-Hola, amiguito. ¿Cómo estás? -le dio un cálido abrazo- hace tiempo que no se te ve por acá.

-He estado en otras cosas, estudiando y dándole a los fierros -sonríe-; por fin me matriculé.


-Vaya... no te quieres quedar atrás. Ven, pasa al cuarto.

La misma luz amarilla tenue de siempre alumbra la sala, que termina donde comienzan las escaleras que ellos suben sin cautela; Danitza va de primera y le avisa a sus padres de la llegada de Ramiro. Empuja la puerta de su cuarto, dejando escapar el olor café que tiene la marihuana quemada.

-Yo también tengo -dice Ramiro. Ve a un sujeto sentado en el extramo de la cama.

-Te presento a Chito -dice señalando al tipo-; Ramiro, Chito. Chito, Ramiro.

Cambian unas palabras. Ramiro nota algo raro en él. Cuando le estrechó la mano estaba sudorosa, así como su respiración brusca y agitada.

-Estamos esnifando rol -Danitza enseña un papel lleno de polvo amarillo y lo ofrece- ¿Quieres?


-Bueno -dijo sin dudarlo y metió sus buenos arañazos- ¿Nunca cambias, no?


El panorama le cambió un poco, se sirvió un trago de whiskey y empezó a liar un joint.

-Para que la suba -le dijo a Chito, tratando de entablar conversación.

Danitza se sintió un poco incómoda y le dijo a Ramiro lo que tarde o temprano, por más que dilate el tiempo, le iba a tener que decir:

-Ramiro -dudó dónde fijar la mirada- por si acaso yo ya estoy de salida, me voy a un tono en Rinconada.

Quedó atónito. "De saberlo no hubiera peñizcado ni mierda". Sentía que había sido sólo para despistarlo, pero no importaba, total, esos dos peñizcazos no eran nada. Aunque cuando lo pensó bien reaccionó: era sábado y él era el anormal y aburrido que no quería salir a ningún lado por querer quedarse tranquilo, fumanchando.

-Bróder, yo me quedo -dijo Chito- fácil hacemos algo por ahí.

Ramiro afirmó. Siguieron tomando. Cruzaron más palabras y descubrieron que tenían algunas coincidencias: música, conocidos de barrio, aventuras en los mismos bares. Se enteró que lo que le invitó Danitza era de Chito y no de ella, pensó en la posibilidad de que este compañero de su amiga esté más cargado. Pasó la lengua por los labios. Habló con Danitza, que no dejaba de alistarse cuasi maníaticamente; ya se había probado diferentes sweatters pero por ninguno se decidía. Al final se quedó con uno verde que iba en perfecto juego con su jean rosado bien apretado y las zapatillas Converse del mismo color, había dado con la combinación exacta. Danitza intentó convencerlos para que también vayan al privado, pero para Ramira no había forma, era "muy lejos".

-Pucha, yo sólo he salido a loquear un rato -se excusó- pasé a visitarte porque tiempo que no lo hacía, al menos si fuese por acá...

Ella lo aceptó, pero bajo una condición: que el próximo fin hagan algo juntos. Él accedió.

-Entonces ya vamos saliendo -cogió su cartera.

Chito se paró con inmensa pereza de la cama y secó su vaso de un sorbo largo. El la puerta, junto a Ramiro, se despidió también de su amiga tambaleándo de un lado a otro, no lo podía evitar. Miró a Ramiro y le preguntó:

-Y ahora, ¿qué hacemos?

Ramiro no tenía muchas ganas de hacer algo, es más, recordó que había planeado no hacer nada. Además esos peñizcazos ya le habían bajado y ahora sólo quería fumar y conversar. Pero sabía que su compañero estaba en otro tipo de estado y eso lo inquietaba porque así como estaba de seguro que no pensaba en irse a su casita o en estar tranquilo por un rato. Se ponía en su lugar y lo comprendía, así que trató de decírselo de la mejor manera.

-Bróder... -interrumpió su celular- un toque, me están llamando. Contestó. Leonardo estaba al otro lado de la línea, le tenía que decir algo importante: había un privado en la casa de Esteban y había trago y flaquitas ricas, que su pata no importaba, que vayan nomás.

-Habla, vamos a un privado en Surco -le dijo a Chito.

Chito aceptó sin rodeos, la cabeza le dolía de tanta presión y lo mejor que podía pasarle era que tenga que meterse a cualquier lugar que tenga música y que la entrada sea gratis. Tomaron un taxi, recién el tercero en parar les cobró "lo justo". El carro pasó por el óvalo Higuereta y continuó por la derecha, doblando para la Castellana y enrrumbándose para la Capullana. Cuando ya estaban a cuatro cuadras, Chito habló:

-Mira -metió la mano a la casaca y sacó un frasquito que en su base tenía un poco de líquido.

-¿Qué es eso? -preguntó intrigado y con los ojos que se le salían. Las cosas cambiaban, y mira qué rápido. Era un sábado de sorpresas.

Chito respondió con tres consonantes que cuando se juntaban en el debido orden signficaban caos e intensidad: la décimo segunda, la vigésima y la cuarta. Ramiro abrió la boca como puta y dijo desde lo más profundo de su ser:

-¡INVÍTAME ESO!

El taxi se estacionó frente al Chifa, en la esquina de la Iglesia. Pagaron exacto y a medias, bajaron del carro, acomodaron sus billetes y se dirigieron donde Esteban.

-¡Por favor men! -insistió Ramiro.

-Ya, estpa bien, pero sólo tengo esto -mostró bien el frasco; en el poto, bien inclinado, se veían un par de gotas- pero hay que conseguir agua.

Ramiro aceleró el paso hasta la casa de su amigo, cuando llegó presentó a su compañía al grupo y cogió un vaso de whiskey que estaba suelto.

-Acá está -lo entregó.

Chito preguntó por un lugar más caleta. Ahí sacó el frasco y vertió el contenido en el vaso, a continuación dioo un sorbo y dejó lo demás para Ramiro, quien se lo llevó a la boca mismo sediento en el desierto. Una vez más, había cambiado la perspectiva. Sintió el sabor correr por sus agallas, así como el calor trepar para la cabeza y la presión a su sonrisa. Caminó en búsqueda de su grupo. Los encontró en el patio, apoyados en la mampara que separaba éste de la sala de visitas, al costado de la pisicina que estaba vacía porque todavía no era la temporada.

-¿En qué estás?

-Dos gotas -todos lo miraron asombrados.

Darío, el más experimentado del grupo y el encargado de infundir las nuevas ideas, posó su palma sobre el hombro de Ramiro y le deseó "buen viaje".

-Quédate acá, hay mucha gente -advirtió, por la cantidad de gente y sus karmas concentrados en la atmósfera. Sabía que su compañero estaba expuesto.

Mientras, Chito se concentraba en las paredes, en el suelo, y en todo lo que no se movía. lo agobió el ambiente, el no conocer a nadie, se dio la vuelta y sin que nadie lo sepa se fue. Ramiro estaba sólo en el viaje ahora. Se separó un rato de su grupo, una antojadiza curiosidad lo motivaba a darle un vistazo a la fiesta. Rondó por los cuatro ambientes y se quedó un rato en la sala, donde estaba la cabina del Dj, cerró los ojos y viajó por los colores de la música que sonaba, cerró el puño y lo agitó de arriba a abajo. Una presencia le dio frío. Abrió los ojos y vio un par de chicas, hermanas en apariencia. Le llamó la atención la más pequeña de estatura, y probablemente también de edad, teniendo en cuenta los rasgos faciales, le intrigó su edad. La menor, que sentía que la miraban, buscó los ojos observadores. Ramiro no aguantó mucho el contacto visual y salió de nuevo al patio a juntarse con su grupete. Estaban enrroillando, aportó con un par de carnecitas bien pulposas, ver la cantidad de jah que tenía le producía satisfacción, la cual se resumía en la sonrisa que lucía. Sintió su risa... y el eco de su risa en su cabeza, y el eco del eco, y el eco del eco del eco, perdidos en su demente cabeza.

-Cuéntame tu viaje, a ver -le preguntó Darío.

Ramiro le contó las sensaciones iniciales y se detuvo en la historia de las hermanas de la cabina del Dj. Al contarlo lo pensó con tanta fuerza que a los segundos las vio pasar por el patio, donde se acercaron a la mesa para servirse otro vaso.

-Mira a ese par de tías -dijo señalándolas con discreción- la más pequeña es de la que te hablaba.

-La mayor es mi ex, yo las conozco. La menor se llama Pía, son un par de joyas, de aquellas.

"Pía", almacenó su cabeza en un lugar seguro, no quería que se extraviara. Un par de flashes atravesaron su vista. Cambió el tema de conversación. Conversaba con Darío lo de los rayos lásers. Intercambiaron experiencias. Ramiro comenzaba a hablar a mil, como una máquina que tipea oraciones automáticamente; su amigo, tranquilo y sosteniendo su vaso con seguridad veía como se le deformaba el rostro, como los ojos se le achicaban y agrandaban gradualmente, como se envilecían, como su risa sonaba más frágil y similar a la de un niño, como penetraba en su pensamiento, traspasando el pasado, el presente y el futuro, convirtiéndolos en un sólo tiempo: un tiempo inexistente. Él no percibía estos cambios, estaba concentrado analizando a Pía. No era el color de cabello, no era la simpática cola, no eran las pequeñas y formadas balas de su pecho ni el abultado trasero, era.... su aura. En cada uno de los movimientos de ella sentía la energía que descargaba y captaba la libertad de sus brazos y piernas. Iba para adelante y para atrás, sin control, dejándose llevar. "Es una locaza". Hacía rato que él también bailaba, pero no se percató. La chica habló con varios sujetos pero parecía que a ninguno se acomodaba, ya que les daba bola un toque y de ahí los dejaba solos, ellos la perseguían como huelepedos. "Arrechitos". Las chispas estaban de moda en su campo visual, se habían instalado en su cerebro y pensaban ahí quedarse. La cerveza se terminó en su grupo, así que fue a la mesa y cogió otra, era un pretexto para acercarse a Pía, que estaba ahí. La tropezó suave.

-Disculpa -le dijo.

-No hay problema -respondió él- pero, ¿Cómo te llamas?

-Un gusto -cogió un vaso- ¿quieres que te sirva?

Aceptó. Le sirvió primero a la dama y luego se sirvió para sí mismo. Empezaron la conversación. Se contaron cómo habían llegado allí, a la casa de Esteban, pero al momento la hermana la llamó y ella tuvo que, después de pedir "permiso", irse. Ramiro no le tomó mucha importancia a esto, lo más importante ya lo había concluido: dar el primer paso. Además ya estaba bien colocado y no quería bajar por sentirse huevón persiguiéndola como los demás. Si algo se tenía que dar, no tenía por qué forzarlo, las cosas vienen por sí solas y caen por su propio peso. La velocidad de su pensamiento que escudriñaba escrupulosamente todo lo que veía lo abstrajo, excuyéndolo de la conversación. Los otros se reían, adivinando la etapa en que se encontraba el pequeño saltamontes pegado a los papeles y las gotas de Ramiro.

-Ya dibujaste tu círculo -dijo Darío, refiriéndose al círculo que todos trazamos cuando bailamos, ese círculo que es de nuestra propiedad, espacio inviolable. Ramiro río, lo sabía.

-Sí, jajaja -señaló a Pía- eso también me atraía de ella. Mira la confianza que se tiene, mira que bien que ha dibujado su círculo, no deja que nadie se inmiscuya en éste. Es una capa.

Darío notó que cuando pensó que Ramiro estaba concentrado en su psiquis realemente estaba fijándose en Pía, entonces decidió contarle más. Le dijo que las dos hermanas habían sido bien freakys de jóvenes, que también les gustaba harto el trip y que recontra roleaban en los tonos, pero que ahora, después de tiempo practicando ayahuasca, se habían calmado y consumían ácidos en pocas ocasiones, siendo su viaje favorito el del mezcal. Para Ramiro todo se aclaró, esa vibra que desprendía Pía la conocía y ahora la reconocía, miró el cielo y vio la luna llena. Estaban en un verdadero viaje. Estaban en el ritual de la muerte. Que a ella también le agrade el pedro despertó un interés que no tenía previamente. La vio para certificarse y sí, lo sentía, lo precibía. Pensó, otra vez, con tanta fuerza, que su aura atrajo al aura de ella.

-Qué bien bailas -le dijo, y se colocó en su delante.

Ramiro eliminó el pensamiento y ahora era pura acción. la enredó en sus brazos, sin importarle que la hermana mayor lo estuviese viendo con mala cara, sin importarle que creyera que sólo se quería, como todos los hombres, hacer a su hermana menor, porque eso había escuchado hace rato, cuando se alejó de ella en la mesa. Hizo que sus ojos choquen, que ambos se penetren con la mirada hasta lo más hondo de sus personalidades. Quemaban.

-Ahora estás en mi círculo -y advirtió-: a ver sí puedes salir. Muy al contrario de lo que pensó, escuchó:

-JA. Eso esta por verse.

Una protuberancia salió de su jean. La respuesta lo samaqueó como un maremoto japonés, supo que esa mujer era más de lo que esperaba, que estaba superando sus expectativas y que probablemente iba a aprender algo positivo de este encuentro. Sin embargo, intuyó que la máxima lección la iba a dar él, ahora lo iban a conocer bien. La apretó de la cintura e hizo caso omiso a la mala vibra que sintió de al fondo, de la mesa, de la hermana mayor, esa maldita perra que no hacía más que tratar de intimidarlo, pero eso no iba a pasar, su conspiración no iba a dar frutos, él sería el único, junto a la chica esa, Pía, por supuesto, ganador. Se movieron, rosándose ambos cuerpos, juntando electrones, produciendo chispas, creando electricidad en un circuito circular. Sonrisas retadoras y miradas provocativas.

-Yo tampoco me voy a quedar atrás -pensaron empaticamente.

La luna ya había decidido todo.


lunes, 20 de octubre de 2008

El llamado

Bajó en la cuadra ocho de la avenida Arequipa, frente al paradero donde siempre tomaba la combi, casi siempre de noche, de regreso a casa. La ruta por la que llegó no era la que solía tomar cuando iba ahí, porque el tránsito por la Arequipa era tedioso y resultaba más rápido ir por la vía expresa, pero la vía expresa estaba clausurada por la construcción del Metropolitano que no tiene cuando terminar y y a pues, no le quedó de otra. Ni por la cabeza se le cruzó en todo est e tiempo que algún día volvería a ese lugar, a toda esa zona que tenía algo más subjetivo que edificios y personas, pero la vida trae sorpresas y esta era una de esas. Caminó por la acera del parque del agua, la sensación del pasado se distraía en las multicolores caídas de agua, obras del reciente edil, era una buena obra y un buen espectáculo. Cruzó por las otras academias, las que se dedicaban a otras universidades, y por las tiendas donde iban a comprar cigarros o besos de moza, hasta que llegó a ver aquel lugar. Estaba muy diferente. Las rejas ya no existían a primera impresión porque habían sido reemplazadas por una estructura grande de vidrio. Había evolucionado la jaula. La puerta ya no estaba vigilada por Marlón, le intrigó el desde cuándo estaría ese rechoncho sujeto. No entró, era muy temprano para hacerlo (en tiempo de impresiones y no en tiempo cronológico; en este último, ya era tarde). Dio un par de vueltas al pedazo de manzana que ocupaba el recinto y se quedó observando algunos detalles. Primero estaba la ventana por donde se escapó una vez incitado por Lechuga, su amiga a la que siempre le habalaba él parado y ella sentada, porque ella siempre iba con escote y él tenía que estar a "la altura" para poder apreciarlo. Intentó recordar porqué le decían "Lechuga" pero a la memoria se le hizo muy difícil y abortó la misión, tal vez otro estímulo del lugar despertaría ese recuerdo. Más allá estaba el comedor, ahora reducido a escombros, tal vez por una refracción del lugar. Le hubiese gustado encontrarlo tal como lo dejó, con tantas cosas que se vivían en el comedor, entre almuerzos y tareas, de hecho había mucho por resucitar de las lagunas. Ahí estaba de nuevo, pues, en el sitio donde estuvo hace tres años. Es sorprendente como la vida te regresa a los mismos lugares, aunque no siempre bajo las mismas circunstacias, como le ocurría en esta ocasión a nuestro personaje. Ese recinto al que nunca había querido regresar porque representaba una época esclavizante de su vida. Estar metido ahí de ocho a ocho (muchas veces, infinitas veces, casi siempre porque nunca terminaba los ejercicios de matemática)... nunca lo iba a olvidar. En general, la incomodidad venía por la nostalgia. Conoció muchos amigos, la mayoría de los cuales le tenían mucho afecto y respeto. Allío aprendió a tolerar a todos sin discriminar a nadie por la raza o por el status, ahí comprendió que todos, en nuestro fuero interno, somos grandes personas, llenas de una capacidad inigualable de compartir. Tuvo un gran amigo, con quin siempre bromeaba en conquistar el mundo. Y tenían sus fanáticas... eran populares irrebatiblemente. Allí también dejó un amor inconcluso, una ilusión. De ahí partía, quizá, el trago amargo que circulaba por su esófago cuando veía ese lugar, era la revancha de no haber podido concluir algo que él quizo que se dé, una batalla que lo hizo perder la guerra, retirarse del campo de batalla, huir del enemigo. Algo no muy fácil para alguien de orgullo intacto. Esa chica, que jamás quiso ser su amiga otra vez ni regresarse en la misma combi con él... Tantas pesadillas empezó a tener con su centro de estudios que fue una suerte abordar el intento suicida a la universidad particular y abordar la nave de las simples universidades particulares. Chau Pamer, ese fue el final. "Fue". Ahora había un nuevo inicio, por eso estaba allí, parado frente a la fachada, dcispuesto a enfrentar el reto y comenzar un nuevo ciclo, en ese mismo lugar. La vida, quizá, le había concedido su revancha: estaba allí, para enmendarse con el pasado y no dejar nada inconcluso. Así no pensó cuandop leyó por primera vez la carta de invitación de la academia a formar parte del docente, ya sea como profesor o tutor, porque ¿qué se podía esperar de un sujeto más despreocupado que el carajo? ¿Tutor, y llevar en la espalda el destino de muchos, no estudiantes sino sujetos esperanzados en conseguir un fin? Era difícil... quién alienta sin tener el aliento? Y ahí fue cuando se detuvo. Él sí tenía el aliento. ¿Acaso algún día no quiso revolucionar el mundo, cambiarlo a su forma postiva? La enseñanza era una manera de impartir ideas, y él tenía muchas que dar. Ya no tenía 15, 16, 18, tenía 20, y tenía una misión: cumplir el llamado de su destino. Entonces se decidió y lleno de resolución, pasó el umbral de la puerta y sin asco se adentró en el reciento, un gran olor, olor a recuerdo lo atacó, pero no se dejó vencer y siguió, con paso firme, como todo hombre que sabe que los pies están en el piso.

lunes, 13 de octubre de 2008

Hábitos Ancestrales


El hombre, en su evolución, aprendió muchas cosas, porque eso era lo que tenía que hacer para poder permanecer con vida, de lo contrario hubiesen muertos presa de los ciclos de la naturaleza. Descubrió el fuego, entendió como tallar la piedra y la madera, innovó cultivando la tierra. Pero entre todo lo que aprendía hubieron cosas que se volvieron hábitos y, otras, malos hábitos. Entre ellos está el fumar. El hombre fue más allá y combinó el producto de la tierra, la planta, con el fuego, que lo combustionaba, entonces descubrió que podía aspirar el humo, tragárselo. Pero lo más importante es que percibió que esto lo relajaba, que lo hacía “sentir bien”. El hombre ya no sólo cultivaba y comía el producto de la pacha, sino también lo fumaba. Era una innovación. Y el hombre fue tan inteligente que desarrolló su capacidad de discernimiento y escogió las plantas correctas que debía fumar. Encontró muchas, de diferentes efectos cada una. Entre ellas estaba la marihuana, la más tranquila y relajante. Esto produjo que el hombre siga evolucionando, ahora, además de en el plano empírico, en el de los confines del pensamiento. El hombre, animal sujeto al placer, adquirió el fumar como una práctica frecuente; un mal hábito. Este mal hábito, nacido de un gran descubrimiento que demostraría la capacidad de comprender el mundo y las cosas que hay en éste no lo dejó jamás y aun en la actualidad lo practica. La hierba, a diferencia del tabaco, se ilegalizó por motivos arcanos y siniestros, sin embargo esto no impide que hombres continuen practicando lo que practicaron hace muchos milenios de años sus antecesores primigíneos,: el arte de fumar, demostrando, así, sabiduría.

Palabras que quedan









"Tu mente cree que es correcto
pero tu corazón dice que es un error"
-Bob Dylan

jueves, 9 de octubre de 2008

Mente Sucia

Abro el blog y veo bien. El primer post me sorprende: “No hay más coca”. Será el blog de mi primo? Pienso: Se habrá metido él, también, a la coca? Me llama la atención la imagen del “Mundo enfermo y Triste”, de Daria; es el símbolo del blog, al parecer. Solía tener esa imagen en mi avatar del Messenger y de un foro en el que participaba, lo recuedo. Es increíble viajar a través del tiempo, a través de los recuerdos, regresar a una vida de acontecimientos pasados, resucitar sensaciones por una imagen, por un olor. Pero aún tengo una duda: es ese el blog de mi primo? Por suerte lo tengo conectado al Messenger, le pregunto qué onda con ello, que si ese segundo blog que tiene de subnick también es de él. De ser así, pienso, debería ir yo, por lo menos, en el tercero. “No nada, estoy de participante”, me responde. Entonces, qué es de ese post de coca? Se estará juntando con ese tipo de personas? Regreso al blog y leo el contenido de la entrada: Algo acerca de que va dirigido para emos, y abajo un video de youtube. Malinterpreté todo, todo el escándalo que armé en mi mente no tenía sentido, me preocupé en vano, y por dos cosas: que mi primo tuviera un segundo blog, lo que quedó descartado por el hecho de que solo sea un participante; y que estuviese metido en esa nota que se meten todos sin saber en qué se meten y luego no tiene salida, lo que quedó descartado por la mala asociación de la palabra “coca” en mi carcomido cerebro, ya que ahora que lo pienso bien, puedo significar también que simplemente se había acabado al Coca-Cola. Al fin, todo está en orden.

Que llegue la pizza

El Pizza Hut lo consideraba el peor lugar para ir a comer una pizza, ya que yo ya había trabajado ahí y sabía lo que era la atención en ese lugar. En una oportunidad (yo aún andaba de novato) me enviaron a la mesa de corte a trozar todas las pizzas y/o sacarlas a to-go y/o enviarlas al counter de delivery, cuando una pizza de ocho slices, muy inofensiva, me creó problemas. La corté bien, las líneas imaginarias habían sido seguidas perfectamente, así que la puse en la paleta y debía dejarla en el counter de to-go, a menos de un metro de distancia de mí, separado por un pequeño espacio vacío. No debía existir ningún problema en trasladarla de mesa a mesa, pero al momento de hacerlo, la paleta chocó contra el filo de la mesa de corte y, splash, se inclinó diagonalmente y la pizza cayó al suelo. Carajo, la jodí, pensé, pero para mi suerte tenía un ángel al lado: Johanny. Ella era una mesera entusiasta y se llevaba bien con todo el personal de producción como de servicio, quizá por simpatía se hizo cargo de la situación.

-¡Recógela! - gritó inmediatamente.

Estaba tan dopado y sorprendido por mi torpeza que no obedecí en el acto. "Vamos, vamos, antes de que nos vean, esto tiene arreglo", me incentivaba. Al fin reaccioné. Recogí la pizza; estaba toda arruinada, lucía dispareja y una parte de la masa superior y los ingredientes se habían destartalado. Todo estaba perdido... para mí, mas no para Johanny, quien acomodó lo que se había caído como pudo y con mirada traviesa me dijo:

-Ojalá no se den cuenta - al rato regresó, me chocó esas cinco y me regaló un beso. Esa Johanny... toda la vida una coqueta.

Yo sabía que eso pasaba miles de veces al día, porque en ese establecimiento no se preocupaban por el servicio sino por sacar la orden y punto. Pero en ocasiones hay que ceder y esta vez fue mi turno, así que apoyé a Graciela, mi enamorada de hace cinco días, y bien agarraditos de la mano nos fuimos al Pizza Hut, a que la dama coma su pizza favorita. Yo no estaba precisamente enamorado de ella, me parecía encantadora y un partidazo, no era de las que te hablan miles de superficialidades y luego te la llevas a la cama, es más, a las justas me daba “besitos”; sin embargo, era buena compañía y por esas fechas eso no me caía a mal. Pedimos una “suprema” porque yo soy un carnívoro total y porque a mí me tocaba escoger qué íbamos a ordenar. Como ella no tomaba ni fumaba (y si fumaba –cigarro- lo hacía en circunstancias especiales en extremo) pedí que nos traigan unos jugos en vez de la clásica sangría, ¡en fin!

El tipo de la orden se fue a pasar el pedido y me dejó como quería: frente a ella, cara a cara, qué delicia… Disfrutaba a pleno esa imagen, aquel angelito me movía el piso… un poquito nomás, esteee, jeje. Estuvo conversándome algo, mas yo me distraje con la calle así que sólo asentía positivamente con la cabeza. En el edifico de al frente, en el segundo piso, seguro seguía viviendo ese viejo holgazán que me presentó Bruno cuando recién entré al trabajo hace meses, por la calle, parejas caminaban, dos o tres se estaban peleando. Entonces interrumpió mis divagaciones con una pregunta que no podía responder asintiendo o negando con la cabeza, cómo llegó hasta ahí la conversación no lo sé.

-Amor –me agarró de la mano y me miró con ternura como para que no fallara la respuesta, ¿por qué las mujeres serán así?-,¿cómo te imaginas nuestra boda?

Con la visión total de sus ojos, volé… Una lista gigante con los nombres de todos mis amigotes, para que no me aburra en la celebración y esté ahí, como me agradaba estar, con “la gente”, ah claro, también su familia y mi familia, ah verdad, sus amistades también, aunque de segundo plano. ¿Yo? En mi gloria: hecho un maldito desgraciado (con la camiseta 10 en la espalda, la cinta del capitán, y el equipo al hombro, “vamos pa’lante muchachos”). Una gota directo a la lengua una hora antes para estar “IN BLOOM” cuando tenga que decir el “sí, acepto”. Fresco, como siempre, con una moderada camisa verde, blazer, jeans y unas clásicas zapatillas samba, las que me acompañaron en mi juventud… toda una burla (como debe ser). Sonreía cada vez más, frente a ella. Luego del sí, en vez de arrojar arroz, gramos de md. En el carro, en el paseo previo a la fiesta, toda una diablada de sexo. ¡Ohhhh SÍ! Y había más. En la fiesta yo ya estaría a mil con el ácido, cagándome de risa y chacoteando con la gente. ¿Qué había para ellos, para mis invitados? Mozos que desfilaban con bandejas de bombitas, para todos y sin excepción ¿Qué más? Alcohol para los que les gusta estar borrachitos y para los que lo usamos para que la suba. Música electrónica en el patio, a la luz del día a y a la luz de la noche, ambientado lo más freaky posible. Y ah, por supuesto, también mi novia, linda ella. Esta fiesta duraría dos días, y la luna de miel sería historia aparte… entonces desperté de mi ensueño y la vi esperando la ansiada respuesta. Imaginar es ilimitado, todo lo que viví en mi cabeza en un fracción de segundo.

-Como tú me dijiste pues amor, en el día de la primavera y con una recepción estupenda en tu iglesia favorita, donde estarían todos nuestros familiares y sólo nuestros más cercanos amigos, algo discreto nomás, que sea recordado por la calidad y la mesura.

Sonrió y me besó.



lunes, 6 de octubre de 2008

En esta habitación (El Cuarto Blanco)

De pie en el centro de mi habitación viendo mis paredes y en ella mi vida girar, llena de imágenes y sensaciones, viajando sin movimiento, dejando de verlo como un simple paralelepípedo careciente de signficación. Aunque no he vivido toda mi vida en este cuarto (sólo desde hace cinco años) ha bastado con que mi pensamiento desmesurado haya llenado este lugar de energía malcalificada, es decir, negativa. Y no sólo he sido yo, sino también otras personas, como mis mismos padres, que han tenido alguna vez algún tipo de intervención tensa en este lugar. Además, proyecto en ellas el mundo girar, siendo yo el eje, en torno de quien el universo gira, protagonista único de la vida, y por ende, configurador de un mundo, el cual sólo se verá como luce porque es así como yo lo veo. Entonces comprendo la gran importancia de esta habitación en mi transcurso por la vida: es el espacio donde se concentrará con mayor intensidad mi energía. Soy conciente, ahora, de la importancia de su color, ya que este influye, es un instrumento para descifrar la "luz". Estoy descontento con este azul eléctrico, no necesito ahondar con demasiada cavilación para darme cuenta de que este espacio, futuro templo, necesita una renovación, ser de color blanco, energía pura. Imagino cómo será después de eso y la sonrisa asoma por mi rostro. Sé que quedará genial, como toda obra realizada con conciencia y buena vibra. Aunque una duda obstruye mi proyecto: qué será de las paredes. Paredes que ahora no tienen nada, sólo los rastros (nada peor que un rastro, una huella del pasado) de los afiches, las fotos, los pósters, las citas y los dibujos que en un pasado no muy lejando las adornaron. Estoy seguro de que en esos vértices (donde queda el pegamento de la cinta adhesiva) se concentra la cantidad más copiosa de energía malcalificada. Pero qué será, entonces, ahora de ellas? Redibujaré el ojo entre diamantes, la manzana solitaria, el árbol sin florecer? O debería practicar nuevos duibujos, manifestaciones de una "nueva era", semánticamente diferentes? O quizá sea lo correcto pegar imágenes insólitas o fotos de personas sobresalientes en el mundo del pensamiento, de la comprensión de los siete cuerpos de los hombres, de las artes, y afines? Existen muchas más: pintar el techo con rayas blancas y negras, creando una especie de ilusión óptica, gráficar en el centro de la pared un vórtex, o crear una puerta que penentre en otras dimensiones... uffff. Es importante el significado y el sentido que le atribuimos a las cosas, pues son parte de la configuración de nuestro panorama del mundo, de la vida, y de la vida en el mundo y el mundo en la vida. De pie, en el centro de mi cuarto, me alejo de él para estar, ahora, en un portal de energía transformador de luz, de pie, en el centro de esta habitación, vuelo lo más que puedo con el poder de mi mente, siento gran agitación a mi alrededor, abro los ojos y veo mi cuarto, ahora de color blanco, perfecto.

Cosas que pasan

Cooosas que pasaaan...

Que te sientes tan capaz de todo que siempre lo dejas para mañana hasta que sólo queda en un proyecto mental inconcluso en la praxis...

Que le preguntas a todos desesperado dónde está tu lápiz y no te das cuenta que lo tienes en la boca...

Que vas a escribir algo y cuando por fin encontraste el lapicero que sí tenía tinta y la hoja, dejas el pulso en el papel, sin recordar qué ibas a escribir...

Que te entregan tu examen y tienes que esperar diez minutos para empezarlo porque o no entiendes qué te quieren decir los enunciados o porque cuando leías las letras te saltaban a la vista y se movían o porque era más importante cualquier detalle dentro del aula...

Que te quieres ligar a esa tía pero la estás cagando porque le preguntas por cuarta vez su nombre porque después de las tres primeras que te lo dijo se te olvidó...

Que intentabas decir algo y te quedaste en el intento porque lo único que te salió de la boca fueron unas cuantas palabras incoherentes y sin sentido...

Que llevas tieeempo peleado con un amigo y un día te lo encuentras por ahí, en cualquier lugar, uno inesperado, y están tan peace and love en el momento, y el también, que todo se soluciona con una estrechada de mano...

Que te tiras a la cama y ríes porque explotas de la felicidad...

Que te están dando instrucciones y sólo ves a la persona que te habla bla bla y cuando te pregunta si entendiste responde afirmativamente con la cabeza de inmediato, sin saber, en realidad, nada...

Que te tiras a la cama y ríes, porque esas cosas pasan, y nada más...

jueves, 2 de octubre de 2008

El Túnel













No importa la naturaleza o la prefundidad del túnel, siempre, al final del camino, hay una luz. Sólo hay que encontrarla, el que la sigue la consigue. No todo está perdido, entre la oscuridad y la eternindad, está la salida. Sumérgete.

martes, 30 de septiembre de 2008

Que sea antes de mi muerte, así sea!

Abro los ojos, mi cuerpo lo siento pesado y grasoso. ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Qué hora es? ¡Maldición! ¿Cuánto tiempo ha pasado entonces, qué día es hoy? Por la ventana entra luz, una lástima que no me ayude con la fecha el simple reflejo de los rayos del sol. Me destapo y salgo desnudo a la sala. ¿Botellas de vino, cajas de cerveza? ¿Miles de porros en el suelo? ¿Qué putamare ha pasado acá? El ruido de la lavadora me inquieta, ¿será la empleada (si es así puede ser hoy martes o jueves)? Me rasco el culo y camino hacia el baño para orinar. ¿Sangre, vómitos? ¿Qué carajo? Qué fecha será no sé, pero es el día de las sorpresas en el calendario seguro. Ahora también suena la licuadora, qué sucede...

-¿Quién está ahí? - grito entre el pasillo.

Escucho una sonrisita desde la cocina. Todo en mi mente está tan desordenado... Llego a la cocina y veo a una rubia en babydoll, ¿qué (¿de cuándo aquó una rubia? si mis favoritas son las bronceaditas)?

-¿Quién eres tú? - me sale un gallo al final de la pregunta.

-¿No te acuerdas, amorcito? - me responde con otra puta pregunta.

Hago un ademán de desconcierto...y... la memoria empieza a refrescar... Es la tipa esa de Guyana Francesa que trajo Alejando el viernes a la casa (¿cómo es el gentilicio de la gente de Guyana Francesa? Ni lo sé...). Pero... ¿¡ Por qué me dice "amor"!? Está ahí parada, preparando el jugo de fresas, volteando de rato en rato a verme y sonreirme... ¿qué he hecho?

-Vamos Tontín, que la boda empieza en unas horas, alista tus cosas, ya en un rato nos recoge el jet.

-¿JET? ¿A dónde íbamos? ¿Boda? ¡En qué lío me he metido! ¿Pero que le pasa a esta tía, en qué pasta está? Regreso al cuarto, con altos índices de desconcierto y encuentro su bolso al lado de la cama. Lo reviso y encuentro su pasaporte, efectivamente es de Guyana, no fallé. ¡Ajá! Un carnet de la BMW, título de gerente general; ahora comprendo lo del jet, es su jet. ¡Rayos!

-Ok darling, me alisto y me cuentas en el desayuno lo sucedido -disimulo lo que no sé, ni huevón, algo bueno he hecho por primera vez, y ¡sin saber! -¡Ha sido todo tan loco, por dios!

Viene hacia mí y me retiene en sus brazos.

-Claro que sí, mi loquito (carajo!) pero primero déjame hacerte una vez más feliz -dice y se pone de cuclillas, abre la boca y refresa todo menos mi memoria. ¡Dios mío, ya era hora! Parece que esta tía es una ricachona, que está encaprichada conmigo y que con ella me saqué la lotería, qué tal golpe de suerte, qué viva Hector Lavoe carajo!

lunes, 29 de septiembre de 2008

El Loco

Dicen que estoy loco... dicen que estoy loco por muchas cosas, para ser sincero yo no los entiendo...

dicen que estoy loco
porque cuando camino por las calles agito mis manos y muevo de manera extraña mis pies
es que bailo caminando

dicen que estoy loco
porque les decía que no me gustaba la TV, que prefería la radio

dicen que estoy loco
porque les digo que ruego a dios que no me dé demasiado dinero
es que sé que me volvería avaro y desperdiciaría todo lo aprendido
no me sería difícil hundirme en el máximo hoyo del consumismo

dicen que estoy loco
porque me gustan los jeans cochinos y las zapatillas con rastros de vejez
es que describen tu recorrido, muestran tus pasos

dicen que estoy loco
porque les cuento que no me gusta mucho tomar
para qué una narcosis que solo me lleva a la inhibición?

dicen que estoy loco
que estoy cuerdo
que he perdido los tornillos
que me quedé en viaje
pero yo soy el que mejor ha regresado de todos

dicen que estoy loco
porque voy a sesiones de metafísica y me interesan los secretos del espíritu

me dicen el loco
porque camino de aquí para allá
es que vuelo con mi pensamiento

dicen que estoy loco
porque garabateo en mi cuaderno y porque soy un desordenado
dentro del caos existe un orden, pues

dicen que estoy loco
porque dicen que de tanto ya quemé
sólo porque no comparto sus mismos gustos?

dicen que estoy loco
porque proclamo que detesto la ciudad
que quiero una vida rural
que dejaré mi carrera y me iré al campo
a cultivar y a vivir de lo que me da la pacha
porque soy natural y no hipermundano

dicen que estoy loco
pero yo no les hago caso,
que digan lo que quieran,
ellos no me alimentan
ellos no conseguirán las respuestas
que digan lo que quieran
cada quien, en "su locura".

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Paint it Black

El cielo da muestras que la noche ya terminó, estoy sudando frío y con el corazón aceleradísimo. Veo a mi compañero en el volante, está mucho más destruido que yo; se le ve demacrado y cojerozo. La impresión de él me hace sospechar de mi aspecto; en el espejo, resaltan mis ojos bien abiertos. Tomo unos sorbos de cerveza, pasándolos con dificultad. Nos quedamos en Benavides, bajo y me encuentro cara a cara con la ciudad. Es hora de regresar a casa, tengo que escoger uno de los tres caminos. Benavides, Merced, pasaje Fighter...camina....NO! esto no puede estar sucediendo. Cruzo, tomo el primer taxi sin importarme su tarifa y me tomo dos pepas para dormir. No quiero saber nada de nadie. Apoyo mi brazo en la ventana, el viento choca contra mi rostro, algún día llegará, lo sé... Saco un cigarro y se acaba el cuento con una bocanada de humo atravesando la ventana.



martes, 23 de septiembre de 2008

Ascensor


He estado tomando tranquilizantes-pastillas para domir en los últimos día (qué feo farmacodependiente no?) pero en los últimos dos días he tomado un poco más de costumbre... es que no podía dormir. Me he levantado medio pesado medio ligero con la cabeza media volada. Veo el reloj, son las diez de la mañana, no es la hora perfecta, pero comparándola con las seis am y exabrutos durante las horas de sueño, esto está magnífico. Quiero dormir hasta las tres, todavía es muy temprano para empezar a pensar, tomo 0.5 más y desayuno maca y al rato un cigarro.

Mi mamá pinta sus biombos, tiene que completar 100, se está esforzando bastante; yo acá, rascándome la cabeza y mis problemas ocultados en la neblina del sueño. Pregunto rápido si está ya lo que me mandó mi tía, es lo único que se me ocurre. Un celular, sapito, Samsung, no tiene cámara pero es a colores; no es perfecto, pero a comparación a la basura blanco y negro que tengo está genial. Es AT&T la basura, una de esas compañías norteamericanas que contaminan mentalmente a todo el planeta. De inmediato pongo mi chip y mientras mi vieja me advierte que a veces, cuando vienen de otros países, hay que decodificarlos, "qué salada". Putamare, ahora hay que mandar a arreglar esta mierda. Qué tal chingada, hasta que lo conviertan... "Tímbrale a tu papá", me aconseja mi progenitora, tan comprensible o ya tan harta de mí y mis comportamientos, pero ella también sabe que fui presa de un experimento manipulatorio, es más, ella lo sabe más que yo. Al rato contesto el teléfono: "Oe viejo que el celular no funciona -me corta: "ahí tu tía te ha mandado otro". -Ese PE!". Me explica como si yo fuese un retrógado (sabe que hay que hablarme con paciencia, más ahora, en estos días) que lo va a mandar a arreglar, pero yo no tengo tiempo para seguir con ese incunable de los celulares.

-¿Qué, cuándo?

-Ya en un rato voy por la casa - responde, más calmado que yo con el tranquilizante. vaya....

La cuestión del celular estaba solucionada: papá hizo caso. Le pregunto dónde están las gafas hippie (netamente hippie, con lunas redondas y medio arco entre ellas, patas bronces... una delicia, amo los setentas) y donde me dice están y donde están las cojo y de las manos donde las cojí van a mis ojos.

-Ya vez mamá, esto sí es estar dopado, nada que joints... -digo exhaltadamente- mira: maca (no me gusta el café, la maca también te despierta), cigarros y tranquilizantes... Bayly tenía razón, aunque lo de el es Prozac, pero esto es la misma mierda al fin mamá, la cosa es que te sientes como Superman (no es algo que desse, lo contrario, peor que voy a hacer?)... aunque por las tardes no hablo.. y por las noches me da la melancolía.

Al menos esa melancolía no me hace llamar ni nada, hasta me deja postrado en cama como para no entrar a internet y ver todas las mierdas que hay por ahñi botadas. Le pido dinero para comprarme la serie Weed, una serie de fumones, no le he dicho que trata de eso, aunque así lo supiera solo me miraría.

-Tu papá te ha dejado dos soles -indica donde están, en la mesa.

Ah, chévere.. pero: NOOOOO! Sigo requintando. Pero mamá es que también necesito para una recagra, que ya que no puedo entrar a internet. Me quejo que por esa perra de mierda tengo negado el acceso a internet, solo para no joderla, sí sí, mientras la puta abre sus piernas por ahí, me mintió indiscriminadamente durante un año y ahora camina y juerguea tranquila la pendeja, pero qué tal concha!

-Todos los websites que leo está ahí su puto link -explico, exhaustado-. "Pastillas Superman antes de las 12am", deberían llamarse - incluso en una página donde siempre visito, es más, es la que más leo!

Mi mamá sigue pintando sus cosas, me escucha atentamente. Por la avenida, que se ve desde mi ventana, no transucrren carros, aún no está terminado el metropolitano que durante tanto tiempo ha agitado el tránsito. Todo esto no me distrae de mi ira, que ya no es tan ira, pero es ira, al fin y al cabo, deben ser las ansías de la venganza, pero eso ya está olvidado. Que se joda.

-Un día le voy a dar diez soles a Pollito para que le reviente la luna de un piedrazo - digo y mi pensamiento se desvía.

En todo esto persuado a mi vieja para que me dé el dinero que necesitaba. Yo sigo putendo a la perra... Mi mamá me dice que yo ya sabía cómo era ella, que me paraba mintiendo...entonces la interrumpo:

-Mamá! Tú sabes cómo soy yo, todo lo que hago yo, en cambio ella, me mintió a mí, le miente a sus padres, le miente a sus amigos, es una hipócrita egoísta, que solo intenta fingir lo que no es para que crean que es "buena" -agrego con tono de justiciero-: La verdad siempre se sabe, felizmente.

La idea me pareció genial así que cogí el lapicero y la servilleta y el otro cigarro que me dio mi mamá, intento escribir algo así como una poesía "subersiva", pero la idea se me ha ido, como siempre, y lo único que dice en el papel es "mentía" bis.

-Guárdamelo por ahí mamá, no dice nada pero algo saldrá - me rió y mi mamá también.

Suena el timbre, no le presto ni atención porque siempre son los tipos que te dejan la agenda de cable o el recibo de luz. Sigo pegado en la servilleta, la saqué de donde la dejé porque me pareció ilumninarme pero sigo ahí, con "mentía" en una servilleta, ah, he agregado "ella". Mi mamá abre la puerta del departamento, será su amiga la peluquera... Pero es mi tía Rosa, la que canta en NovaLima y yo acá con las gafas puestas, no tardo en levantarlas para no hacer roche.

-Hola tía, cómo estás? - "aquí bien sobrino", sueno tan encantador. Así se sentirá ser hipócrita?

Mi mamá me da el dinero, me meto unos hits porque estos tranquilizantes me han dejado a mil, la calle podría ser chévere. Recalco que no me bote ese papel y que ahí no dice nada pero que dirá, mi tía también ríe. Sabrá de mi genialidad de escritor? Bah imbécil, eres un simple blogger. Solo hago recorridos cortos, muy cerca a mi barrio, los lugares, las situaciones me traen retormentos. Ahí sí me bajo las gafas, la calle... aunque las subo un momentico porque al frente está parada en su puerta la mamá de mi vecina, es del barrio la tía, puede estar hablando mal de mí luego, y solo por sospechar que uso gafas en invierno y que es por algo. Vaya si estoy deductivo... o paranoico. me las vuelvo a subir, vista oscura.

En la farmacia (donde haría la recarga) vuelvo a subierme las gafas. Qué tal problema, pero ella es quien me vende los tranquilizantes sin receta pues, sospecharía. Aunque de hecho ya sospecha, sí ahí compro mis condones, ahí compraba mis gotas... para qué cité los condones? Ideas intransigentes. Haha, tu diciendo que ibas a usar las gafas porque no querías que nadie jamás te viera la cara y a cada rato te las tienes que subir, haha. Con la recarga lista regreso a la calle y a mi visión oscura, camino bastante agitado, tengo la sonrisa de oreja a oreja, pero eso no es lo que sucede adentro, es un efecto ilusorio de la dopadez, así es cómo se olvida? Sí es asi voy por buen camino, todo con tal de eliminar los karmas que dejó impregnado por todos lados. En todo mi recorrido mi cerebro ha ido como qu escribiendo en mi cabeza todo lo que sucedía, me parece que sería un gran cuento, tengo que publicarlo, sería un éxito. Tiene confusión, vértigo, todo lo que más me gusta de un buen cuento.
-¡La voy a publicar, la voy a publicar! - grito con júbilo por la calle.

Pero... publicarla, o no publicarla? No quiero entrar a interner, para qué la publicaría? El cigarro me ha tranquilizado (ya cuántos voy, seis marlboros rojos?) y me hace pensar mejor la situación. ¿Publicarla o no publicarla? Efecto ascensor también se debería llamar. Queda camino hasta el puesto de los DVD's, tengo tiempo para pensar la situación. Me he desanimado, no voy a publicar nada, además ese cuento estaría bastante gastado y la situación es una mierda. No, no hay nada que contar.

The Patient (El Paciente)

Ninguna droga te tranquiliza permanentemente (por eso es una droga), salvo que te la suministres con frecuencia, siendo cada vez que la droga baja su efecto aletargador cuando se consume nuevamente. A ese estado se le llama estar dopado. Te inhabilita de pensamiento, te incondiciona de acción. Es o una o la otra. Es una actitud suicida, también, corro el peligro de convertirme en un potencial consumidor de calmantes, ansiolíticos y finalmente todo tipo de derivados, lo que puede desatar una crisis emocional tan grande que conlleve a un intento de autodestrucción. Es el clonazepan. Además de sentirte medio dopado (la mayor parte del tiempo), algunas veces te sientes fantásticamente bueno y noble. Es un arma de doble filo. ¿Qué voy a hacer? Como un potencial psicópata desquiciado y enfermo mental, opté por inmolarme a arruinar a otros, por más que lo ansié, lo deseé, lo anhelé. Es que el crimen no paga. Estuve forzando a que el mundo de vueltas en menos de 365 días, lo que tampoco es condenable, ya que creo que quien ha sido víctima de daño psicológico intencional durante más de un año tiene todo el derecho de arremeter su máxima fuerza e ira contra su agresor. Hubiese sido una situación digna del último libro de La Biblia, el Apocalipsis. Hubiese arruinado toda una familia entera, y de cumplir mi malevolo plan, hasta sangre, sudor y lágrimas hubiesen corrido por el pavimento. Entonces estoy así, conteniendo al profundo animal instintivo que está detrás de tanta alegría que ya no se deja ver en ninguna de mis expresiones corporales. Estoy utilizando un mecanismo de defensa a conciencia propia. Es doloroso el autotratamiento (y mucho más la automedicación), la cabeza se carga de neblina y el cuerpo pierde su peso y fuerza de gravedad, tanto así que hay momentos que ni lascívico te sientes (y eso es que tengo el útlimo porno de "Pijamadas Mixtas: Celestina Holes"). Me he anestesiado, convertido en un hombre incapaz de reacción, pacífico. Me equivoco de adjetivo, debí decir "pasivo". Pero es porque mi voluntad, de tanto calmante, se ha disipado. Podría ver como el mundo se derrumba y mi familia muere, y lo único que haría sería llorar, sentarme en una silla, y mirar fijamente algún espacio de la pared, con la mente en blanco y el recuerdo de la tragedia borroso e incluso confuso, ni pensaría en venganza. Eso decidí hacer conmigo, ser esto, una sombra del mediodía. ¿Cuánto tiempo durará este experimento para calmar mi ser, apaciguarlo, desvanecerlo? No lo sé: indefinido. Espero que no sea mucho, estoy expuesto a demasiada sensibilidad de todas maneras. Me olvidé de mis agresores, ya no quiero hacerles nada, pero, con lágrimas, los odio y lo que nunca olvidaré fue tanta mentira que se me metió. Por eso estoy en casa, sin comer porque las conexiones de los neurotrasmisores (IRRS) no comunican hambre, ni sentimientos, ni pasión, ni exaltación. me mantengo, entonces, en casa, sin provocaciones de los estímulos que están afuera que pueden producir tantas asociaciones a mi cerebro negativas que desatarían la crisis mencionada renglones arriba de este. La calle me llama, pero el tranquilizante me calla. Y es así que por más que el agresor, que lo conozco y sé donde encontrarlo y atacarlo, esté vivito y coleando de lo más conetento por la calle, sin pensar en el daño emitido, no voy a hacer más que acostarme en mi cama y cerrar los ojos para dormir, hasta el día que la memoria se deteriore y sea tan afortunado de padecer una amnesia selectiva. Ahí, quizá, ya pueda salir a la calle. Ese hijo de puta no tiene ni idea del daño causado. Debo dejar la pluma, el megáfono nos comunica que es hora del almuerzo y de la suministración de pastillas, además estoy algo agotado, ayer me quedé hasta tarde conversando con Plutarco, jaja, ese no es su nombre, tampoco su apodo, es lo que él cree ser. Aquí la gente termina así.

lunes, 22 de septiembre de 2008

lunes, 8 de septiembre de 2008

El Parque de los Perros


Una vez en el tiempo el Malecón de Barranco fue un lugar acogedor e inspirador àra muchos de nosotros. Bastaba salir de casa e ir al Parque de los Perros para encontrar a la gente. Todos, sentados en las bancas, lanzaban y conversaban amenamente. Encontrabas a todos, hasta a Agüero, que venía de Chorrillos en bicicleta. Era nuestro punto de encuentro. Entonces se construyeron los edificios burgueses. Las casas desaparecieron. El parque olvidó la tranquilidad, se llenó de bulla, de tierra, y de desperdicios de alimentos de los obreros, pero aún era nuestro parque. No teníamos título, sin embargo éramos los dueños. Las construcciones siguieron avanzando, se terminaron y de gente nueva y de otros sitios se llenaron. Quizá algún día los veamos por el parque, pensábamos ingenuamente; pero ni por las calles caminando los vimos. Gente nueva en el barrio, gente de otros lados. Esas horribles construcciones nos fastidiaban, pues ¿dónde habían quedado las casas? Entonces resultó que nos convertimos en intrusos, y que con nustras reuniones en el parque alterábamos su tranquilidad. Jovenes frente a hombres ricos. Nuestras pláticas y reuniones irrumpían su parsimonia, pero si era un parque... ¡Nuestro parque! Ahora ya no hay bancas, las cambiaron por pasto y una figura dizque abstracta que vi en un tamaño más grande en la sala de arte de mi barranquino colegio: un clip rojo. ¿Qué significaba? Nada, probablemente, aunque quizá signifique algo y yo no lo sé, ignorante del arte, pero es que yo no soy un burgués, pues. ¿Qué tenía que ver esa figura roja con nosotros, o al menos con nuestro patrimonio? Nada. Ahora el parque permanece vacío, sin ningún alma, y nuestras conversaciones y reuniones ahí desaparecen en la niebla del pasado, que viene desde Chorrillos y se va hacia Miraflores.




Luna

Te dicen la luna
porque
símbolo romántico eras
imagen de lo inalcanzable
respresentabas,
en cambio, ahora,
eres
sólo una imagen
de lo que un hombre
ya pìso,
que otros más pisaron,
que muchos más seguirán pisando,
olvidado lo romántico,
eres sólo un espacio para explorar
y nada más.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Misterios de una habitación

Mi cuarto para desordenado, sin embargo esto no implica que se me pierdan las cosas: entiendo muy bien mi caos. Pero en la última semana se me han perdido varias cosas y sin dejar indicio alguno. Esta situación me preocupa porque, además, mi cuarto es un espacio pequeño, cabe el colchón de la cama (sin tarima, porque me gusta sentirme roots, un escritorio y un ropero; está el closet, donde la ropa cuelga de ganchos y no hay ningún cajón, paradójicamente, un televisor en el suelo, para seguir la onda roots; entonces las cosas solo se pueden extraviar en un lugar: en el desorden de mis escritos, de mis planes de escritos, de mis escritos a medias, y de mis abortos de escritos, y de mi ropa sucia. Pero ahí no estaban ni mis dos paquetes de rislas, ni el lápicero tinta indeleble, ni la tapa de mi frasco para guardar la jah ni mi cuento dedicado a maría. ¿Dónde estaban? Mis paredes no me lo querían contar. Pasé dos días perturbado, y al tercero, que es el definitivo, luego de buscar por todos lados, decidí ir más allá. Empujé todos los aparatos de mi cuarto; bajo ninguno estaba. Se me prendió el foquito y se deshizo la flojera y moví, entonces, muy desconfiado, el colchón, el lugar donde siempre reposaba. La sorpresa que me llevé al arrimarlo fue desmesurada. Me encontré con un inmenso hojo negro ¡Justo debajo de mi cama! ¡De mi aposento! Un hoyo negro donde flotaban, entre ese aire frío, todos los objetos que se me extraviaron.


jueves, 4 de septiembre de 2008

Un año de puro cuento!

Feliz Aniversario!


Hoy este blog cumple 365 días de andar recorriendo todos los carriles posibles, tanto cibernético como del pensamiento. Es una fecha inédita. Nunca antes sucedida para mí, hoy es el cumpleaños de mi hijo. Claro que sí, este blog es mi hijo, es mi creación, lleva mi sangre y mis ideas. Jamás pensé llegar a esta fecha, no era algo planificado para nada. Recuerdo que cuando empecé con este blog estaba bastante inseguro, ya que siempre que me leía me parecía que escribía pésimo, sin embargo me embarqué en la empresa con mucho entusiasmo y muchas ganas. Era plasmar mis ideas, y eso significaba mucho para mí. No tenía planeado escribir mi diario virtual ni hacer un blog dedicado a banalidades, como muchos hacen, si no me propuse algo diferente, más salido de foco y que explote mucho más el ingenio. Entonces nadé una vez más contra la corriente y cree este blog tan inusual. Es impopular, lo sé, son pocos los que lo leen y pocos los que lo comentan yde seguro que pocos los que les agrada y pocos los que lo entiendes, y es por eso que em siento tan cómodo con mi espacio. Porque es inusual, no es una de esas mierdas que toda la gente se pone de acuerdo para que le agrade. Es cuestión personal, y punto. Es claro que mis tendencias han ido cambiando, en un inicio escribía mucho más fantasí, pero la vida cambia y con ella los escritos, por eso ahora tenemos situaciones más realistas y siempre ambigüas. Ya me aburrí de escribir esto, tenía planeado un super texto con mucho floro, pero lo dejo así de simple, una vez más saliendo del cuadro. Este año se viene mucho mejor, si se han dado cuenta la tendencia de este blog es EVOLUCIONAR. Y así va a suceder, así que vayan a llorar niñas. jajaja. Los entendedores ya saben porque encima de la torta hay una tremenda cabeza de hongo sonriendo, muy a mi estilo.


martes, 2 de septiembre de 2008

La pregunta más estúpida


Han leído la cabecera de la imagen? Han visto a la gente de la imagen? Entonces no creen que la pregunta está de más? Cómo qué por qué fuman hierba? Porqu es rico pues, y porque es más saludable que el tabaco y otras drogas. Porque te hace sentir natural y no químico, porque te une con la naturaleza y te aleja de la mundanidad. Porque es un placer inevitable, porque es delicioso, porque ha sido censurado por las huevas. Por qué fumamos? Fumamos porque nos gusta la hierba, y no vemos problema en eso, idiotas.