























Put on you red shoesAnd dance the bluesDavid Bowie








Eres como una hoja,Sueño,
Que tomo un carro a la vía expresa y que me bajo en el puente Corpac. Que hace frío y que camino de frente a la derecha, hasta Antquera. Que veo el ying yang que cuelga de la ventana de tu cuarto y que ya se me dibuja la felicidad en la cara. Mi chiquita tierna. Que toco el timbre, que me abres la puerta, me das un besito, me sonríes dulcemente, me dices espérame por favor, que sacas tu chalina y salimos a pasear por el Olivar mientras fumamos cigarrillos.
Sueño,
Que pasmaos la tarde sentados en el sofá, conversando agarraditos de la mano. Que bromeamos mucho y jugamos a montón, que nos besamos y cuando lo hacemos nuestros ojos permanecen cerrados, viajando entre tú y yo. Que te insisto para salir a pasear pero no podemos, que qué importa, que llega tu mamá con tus hermanos y que ellos se alegrarán a verme, tu hermanita me saludará y tu hermano me contará de algún dibujo animado o me pedirá que lo ayude con su álbum. Que saludaré a tu mamá, me preguntará la mía qué tal, y que nos dejarán allí, tranquilos en el sofá. Que cuando llegue tu papá conversaremos de fútbol o política mientras te alistas para ir a dormir, te pones el pijama rosado que siempre soñé, que me despides en la puerta de tu casa, me dices chau amor cuidate mucho nos vemos mañana.
Sueño,
Que despierto y te veo a mi lado, recostada sobre mi brazo derecho. Que te doy un besito en la frente y abres los ojos taciturnamente. Que desayuamos juntos en la misma mesa y estamos dispuestos a pasar un "Saturday I'm in Hiper Love", el último hit dedicado para nosotros especialmente por Robert Smith. Que nada dañó nuestra relación y nos elevamos sobre los campos del Olimpo y más allá, para hacer nuestro amor inmortal.
Sueño,
Pero suena la alarma y tengo que despertar. Es un día más y siento mi triste realidad, mi eterna soledad. Quiero echarme de nuevo a la cama y cerrar los ojos para continuar mi sueño, pero es mi tarde, las circunstancias me lo impiden, ya es muy tarde y se hizo presente la realidad.
Sueño,
Pero tarde o temprano me iba a tener que levantar.
A una chica fugitiva...
A la chica ingrata de cada día...
Asistí a una feria que se instaló cerca a mi localidad, tenía su público y lo debía a su llamativez, quizá su certeza y las atracciones que anunciaban: hombre con pie de gigante, artista del hambre, artista del trapecio, elefantes hindús, y los comunes gitanos.
Curioso, entré. Había de todo, pero lo que más me llamó la atención fue el puesto de la gitana. Una carpa enconada, armada de seda roja detallada con figuras doradas y sostenida por palos calculadamente colocados, cumpliendo la función de columnas que desprendía el aroma de una de las más exquisitas fragancias.
En el centro, sentada en un sofa cómodo, una trigueña gitana, con un punto en el centro de la frente y ojos jaladitos, lucía sentada, llena de paz. Poseía una mirada de confianza, de experiencia pero no de sabiduría, y también una cálida sonrisa. Llevaba velos rojos, al igual que su carpa, con detalles en dorado: ondas, serpenteadas, círculos, un sinfín de formas. Alzó el rostro y me vio. Me saludó como forastero y se ofreció, sin que se lo pida, a leerme el cigarro.
-Se te ve confundido. Siéntate tranquilo, ser extraviado - me dijo - yo aclararé tus dudas.
Me senté involuntariamente a su lado. Ella prendió un cigarrillo de tabaco y me ofreció a mí.
-Toma -extendió su mano - coge uno y enciéndelo. Una vez así, da tres pitadas, en cada una de ellas piensa hondamente y no botes las cenizas, cuando hayas dado las tres, dame el cigarro.
Así lo hice. Di los toques de tabaco más profundos de mi vida, tranquuilo y seguro. Al tercer toque se lo di. Así hasta que se acabó el cigarro. Cuando se lo devolvía, ella me decía cosas sobre mi vida y semia aclaraba algunos aspectos. Pero nada de lo que yo pueda creer tanto, son cosas, nada más. Pero al terminar el cigarro, botó los ripios de tabaco del filtroro y miró la letra que se habñia formado en éste:
-!Es una C! Hay una letra C - dijo alegré.
Me pareé y me fui de inmediato, decepcionado.





¿Qué les puedo decir? Sólo que tras esa máscara jamás me van a encontrar. Claro que no, puesto que cuando la uso yo ya no estoy acá, sino que estoy allá. No sé qué tengo, pero de cuando en cuando me la pongo, cuando me muero de miedo y no quiero que nadie me vea, cuando me siento extraño, cuando me percibo irreal, entonces la uso y doy solución a mis problemas. De hecho que soy un loquito más del montón, pero ya pues, no te digo que cuando estoy detrás de ella ya no soy yo sino que soy el otro? Ya pues, entiendes de lo que te estoy hablando o no? Rayos, deja de joderme, ¿sabes qué? Me la voy a poner, ablao!